Annette

Cuesta imaginar que un musical como Annette tenga nexos en común con las obras predecesoras de Leos Carax, un director que se toma largos periodos de descanso entre película y película y que impregna un sello propio con reminiscencias a algunos de los grandes autores de la Nouvelle Vague. La realidad es que el cineasta francés ha logrado aunar la espectacularidad de un musical con su sello ideológico y artístico propio de sus primeras obras.

El reclamo de Annette es la promesa de un voluptuoso y desbordante musical, pero lo que realmente capta el interés y atrapa al espectador es el juego de las lecturas explícitas y subyacentes que confluyen entre número y número. Además, a nivel formal, muestra lo característicamente artificioso del cine y, de paso, de los oficios de Henry (Adam Driver) y Ann (Marion Cotillard), sin que esto suponga una ruptura con la espectacularidad, también característica, del cine y de los musicales.

Este filme se reconcilia con las cintas que estaban destinadas expresamente para ser vistas en el cine, puesto que las posibilidades infinitas que ofrece este medio parecen intencionalmente exploradas hasta la extenuación. En este sentido, esta película de Leos Carax bien podría ser la heredera de Las zapatillas rojas (Michael Powell, Emeric Pressburger, 1948) del siglo XXI, aunando lo mágico e ilusorio de cintas de antaño con códigos fílmicos actuales más sugerentes, consolidándose como una propuesta valiente, tan necesaria en estos momentos de estancamiento creativo en las salas comerciales.

A lomos de una vertiginosa interpretación de Adam Driver —que está en estado de gracia en esta obra y que sigue sumando registros interpretativos de nivel y tan diferentes como su personaje en Paterson (Jim Jarmusch, 2016)— el barco de Annette comienza zarpando a las mil maravillas, en la que se plantea, de partida, a dos estrellas del mundo del espectáculo enamoradas, con una vida perfecta y un brillante futuro por delante.

Desde el comienzo, Carax propone un juego de contrastes aparentemente complementario entre ambos protagonistas: Henry es un icono del mundo de la comedia, encasillado en la denominada ‘baja cultura’, así como Ann es una cantante de ópera, considerada referente de la ‘alta cultura’. Además, mientras que el personaje protagonizado por Adam Driver es enérgico e intenso tanto en sus shows como en su trato con las personas, Marion Cotillard encarna a una artista que prefiere, nunca mejor dicho, pasar entre bambalinas y rehuir de las excentricidades que sí abraza su pareja, en una interpretación contenida y sutil.

Así como la trastienda del rodaje y la artificiosidad de los espectáculos queda intencionalmente desvelada, el paso del tiempo erosionará la imagen mediática que ambos personajes habían cosechado individualmente y en conjunto. Si el mundo imaginado que la propia obra queda al desnudo sin que eso menoscabe la espectacularidad de la cinta, el mundo imaginario que envuelve a las figuras públicas se disolverá paulatinamente hasta mostrar la verdadera cara de los mismos, la parte más mundana y desangelada de los artistas.

Y una vez que eso ocurre, se alcanza un punto de no retorno. El barco de Annette empieza a hacer aguas y los golpes de timón que puedan efectuarse no lograrán más que retrasar lo inevitable. Aunque la relación afectiva entre los dos protagonistas alcanza su culmen pasional y refleja la euforia característica de amar y ser amado, recordando a la famosa escena de Denis Lavant en Mala sangre (Leos Carax, 1986) que expresa su júbilo al experimentar la sensación de amar a ritmo de Modern Love, de David Bowie, en ambas obras el director francés acabará reflexionando de una forma agridulce sobre la deriva de las relaciones interpersonales.  

We Love Each Other So Much es, posiblemente, la canción de esta película que representa mejor esta idea de Leos Carax acerca del amor. Es la clara constatación de que quiere que el espectador crea en ese amor exacerbado que conforman Ann y Henry, sin límites, impoluto, con una fuerza inagotable y aparentemente indisoluble. Tanto en esta canción como en el resto del primer acto puede atisbarse un punto de angustia en la forma, aunque las letras describan y muestren una realidad ilusiva y paralela.

El nihilismo y el pesimismo es otro de los nexos que salen a reducir, de nuevo, en la obra de Carax. Tanto a nivel textual como sensorial, puede sentirse la tristeza y desesperación en los números musicales, de forma más explícita conforme va avanzando el metraje. La euforia de Henry se va tornando en rabia y agonía, la pesadumbre va extendiéndose por su entorno y lo siniestro y macabro acaba apoderándose de su ser e impregna todas sus acciones. Desde ese punto de no retorno que mencionábamos anteriormente, podemos encontrar puntos en común con el agotamiento vital de Mireille en Chico conoce chica (Leos Carax, 1984) y la violencia impregnada en el ambiente parisino de aquella cinta, personificada en Henry en Annette.

Si bien la experiencia de Annette puede ser considerada como eminentemente sensorial, esta completa obra no pierde la ocasión de cuestionar cómo los medios de comunicación pueden endiosar o destrozar la imagen pública de las figuras públicas, qué consecuencias puede llegar a ocasionar la volatilidad de la fama en los artistas e, incluso, pontifica acerca de los límites del humor en el último número cómico de Henry. Aunque no tenga tintes autobiográficos como las dos obras anteriormente mencionadas de Carax, cabe colegir que la percepción vital del artista francés queda patente en los 140 minutos que dura la cinta. Y que, pese a que su mensaje no sea el habitual en los musicales de éxito, conviene darle una oportunidad a la que quizás sea la obra cinematográfica más original y arriesgada que haya estado presente en los cines comerciales de 2021.

 

 

Título original: Annette

Año: 2021

Duración: 140 min.

País: Francia

Dirección: Leos Carax

Guion: Ron Mael, Russell Mael

Fotografía: Caroline Champetier

Música: Ron Mael, Russell Mael, Sparks

Reparto: Adam Driver, Marion Cotillard, Simon Helberg, Dominique Dauwe, Kait Tenison, Latoya Rafaela, Rebecca Dyson-Smith, Natalia Lafourcade, Timur Gabriel, Kevin Van Doorslaer, Devyn McDowell, Ornella Perl, Christian Skibinski, Marina Bohlen, Nino Porzio, James Reade Venable, Charlotte Brand, Elke Shari Van Den Broeck, Filippo Parisi, Colin Lainchbury-Brown, Kristel Goddevriendt, Michele Rocco Smeets, Ella Leyers.

Productor: Coproducción Francia-Alemania-Bélgica-Japón; CG Cinéma, Kinology, VOO, arte, arte France Cinéma, BE TV, Canal+, Cinéaxe, Cinémage 14, Cofinova 16, Detailfilm, Eurimages, Euro Space, Garidi Films, Indéfilms, LVT, Proximus, Scope Pictures, Sacem, Screen Flanders, SofiTVciné 7, Théo Films, Tribus P Film, Wallimage.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.