Viajo sola

Los límites del control

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Os presento a Irene, es esa elegante mujer que podéis ver en la foto de arriba trajeada de blanco. Irene es soltera y ha cumplido ya los cuarenta años. Vive en Roma, pero apenas pisa su hogar porque su trabajo es, digamos, un poco peculiar y la obliga a viajar continuamente por todo el mundo. No… Irene no es piloto de avión ni azafata de vuelo. Ella trabaja para una empresa llamada Leading Hotels, la cual a través de su página web ofrece cientos de opiniones sobre hoteles de lujo. Irene es la inspectora que se encarga de revisar dichos hoteles y someterlos a su respectiva valoración. Es un trabajo delicado, pues mientras disfruta de los servicios de los maravillosos resorts debe tratar de mantener su anonimato como inspectora todo el momento. Además, de su valoración oficial no sólo dependen las estrellas que tendrá aquel hotel que visita, sino que también lo hace el flujo de clientes que cada negocio acoge en todo el año. Así pues, Irene es una mujer que en cierto sentido tiene mucho poder, su opinión no solo es orientativa para miles de consumidores de todo el mundo, sino que mantiene en vilo a los contables del competitivo negocio de la hostelería de lujo.

Se puede afirmar que el empleo que desempeña Irene es la clave para entenderla como persona; lo profesional inunda de lleno su vida personal e impregna su carácter. Estamos ante una mujer férrea y estricta, con una tendencia a analizar hasta el más mínimo detalle de cada situación. Irene no sólo evalúa con minuciosidad el servicio de los hoteles donde se aloja, también es capaz de juzgar sin ningún atisbo de remordimiento cualquier aspecto relacionado con aquellos que la rodean. Su círculo más inmediato podría dar fe de ello, su hermana sufre de vez en cuando los veredictos que Irene suele espetar sin pensárselo dos veces. Su ex novio también sufre de vez en cuando las acometidas de ésta. Sin embargo, Irene no es una mala persona, nada más lejos de la realidad, lo único que le pasa es que sufre una especie de deformación profesional. Es por ello que siempre anda intentando aconsejar a los demás sobre la forma correcta de hacer las cosas. Al fin y al cabo ése es su trabajo, ¿no?, controlar que todo funcione como debe funcionar.

Lo que no termina de asimilar Irene es que a veces a la vida le dé por no atender a normas y se empeñe en salpicarnos con su caos particular. De hecho, el motor central de la película que nos ocupa, Viajo Sola (de título original Viaggio sola), empieza a funcionar cuando ciertas cosas hacen que Irene tenga que someter a juicio su propia vida. El primero en sorprenderla será, Andrea, su ex novio (con el que guarda una estrechísima relación de amistad), quien le informa que ha dejado embarazada a una chica con la que se acostó una noche; además, la inquietud que semejante hecho despertará en Irene se verá alimentada por la permanente referencia familiar que supone su propia hermana, la cual pasa por ciertos problemas maritales pero en el fondo disfruta del placer de ser madre y esposa, siendo así una especie de espejo en el que Irene no se quiere mirar. Así que de repente, la misma mujer que siempre abogó por los placeres de la libertad de la soltería, asaltada por sentimientos contradictorios, se verá preguntándose si realmente le compensa una vida repleta de lujos y viajes, pero solitaria al fin y al cabo. En otras palabras, vida personal y trabajo entran en conflicto directo. Sean bienvenidos pues a la última película de Maria Sole Tognazzi.

Lo que en un principio puede percibirse erróneamente como una comedia romántica al uso se rebela, una vez sentados en la butaca, como un ligero drama existencial que trata con ligereza y sentido del humor la crisis personal de una mujer que afronta la famosa Crisis de los cuarenta. Si bien su protagonista principal se presenta como una mujer moderna, independiente y triunfadora, poco a poco, a través de los propios dilemas a los que ésta se enfrentará, se entra en un mensaje que parece insinuar que la felicidad sólo es alcanzable a través de un contacto humano cercano y relajado, ya sea a través de la familia o los propios amigos. Hay muchos que podrán echarle en cara a la directora italiana el haber defendido una postura que puede juzgarse como conservadora, ya que en efecto, parece que se quiera comunicar el hecho de que una mujer soltera e independiente está condenada al fracaso. Pero Maria Sole Tognazzi parece ser consciente de ello, así que para curarse en salud se permite insertar en ocasiones puntuales (subrayándolas además demasiado) algún que otro elemento feminista que altera el fluir natural de la historia.

Hay que decir igualmente que la temática de Viajo sola no solo aborda el conflicto que puede surgir entre tener que elegir llevar una vida independiente o una vida familiar, la película también pone en cuestión la dicotomía lujo/sencillez, abogando a todas luces por ésta última. El mensaje final del texto escrito por Ivan Cotroneo, Francesca Marciano y la propia directora se posiciona sin complejos por el estilo de vida relajado y denuncia sin tapujos la impostación que el lujo conlleva. Es decir, lo que en principio nos parece un placer de la vida a todas luces deseable, no es más que un ambiente prefabricado. Toda la ostentación y la sensación de perfecto control que se respira en aquellos hoteles donde Irene se aloja es puro artificio, una vida que en realidad está vacía porque no deja las puertas abiertas a que la vida verdadera, con sus pequeños desastres y desperfectos, se cuele en sus pasillos.

Al final de todo quizás ése sea el mensaje principal de una cinta que decide pasar por todos estos dilemas con una actitud, a lo mejor, demasiado displicente como para ser tomada en serio: A lo mejor, decíamos, hay que dejar una puerta abierta a los imprevistos y tratar de no controlar cada detalle de nuestra vida y la de los demás. A lo mejor ésa es la receta para empezar a vivir más feliz, o simplemente para dar el primer paso hacia el reencuentro con el verdadero yo que hay en cada uno de nosotros… ¿quién sabe?.

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Como podemos observar, nada de lo expuesto casa con la comedia romántica, cosa que puede aparentar la película si la juzgamos exclusivamente por sus carteles y videos promocionales. Sin embargo, Viajo sola es una cinta que basa gran parte de su propuesta en su tono y su sentido del humor, ya que a pesar de que su temática sea a todas luces profunda, se acerca a los problemas que expone con una naturalidad y una actitud muy positiva. Es decir, todo el conjunto de miedos y dudas por las que pasa una persona inmersa en plena Crisis de los cuarenta desfilan por la pantalla a caballo entre la jocosidad y el drama más personal, siendo esto, sin duda uno de los puntos a favor de la producción. Así pues, haríamos mejor etiquetando a la cinta de drama a secas, pero eso sí, teniendo en cuenta que es un drama con mucho sentido del humor.

Otra de las virtudes de la película italiana, además de poseer una preciosa fotografía de los maravillosos parajes que elige para ser contada y un efectivo montaje, es la elección de la actriz que encarna a su protagonista principal, Margherita Buy; de hecho la intérprete se las arregla para llevar sobre sus espaldas casi todo el peso del metraje, y lo hace con éxito, ya que nos deja un trabajo contenido y rebosante de naturalidad que funciona tanto a la hora de expresar sus pequeños y grandes miedos, como a la hora de sacarnos alguna que otra sonrisa. El resto del elenco pasa a la sombra de Margherita, además de no ser demasiado conocido para el público que no esté familiarizado con el cine italiano, así que no busquen caras famosas en Viajo sola, aquí los personajes importan más que los actores que les dan vida. O al menos ésa es la intención que se intuye, porque la verdad es que no todo es de color de rosa en ésta propuesta.

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Si leemos hasta aquí, parecerá que el último trabajo de la directora italiana se lleva el aprobado, pero no será así ya que viene lastrada por un defecto fatal para cualquier obra, sean cuales sean sus características formales. Y es que por desgracia estamos ante una película que no cala.

Sea por la ligereza de su tono, sea porque no se decide a exponer sus cartas hasta bien entrados casi sus veinte minutos finales (que se dice pronto…), sea porque las subtramas no terminan de importar a nadie por el tacaño trato que se les otorga o sea porque la cinta se duerme en su propia estética y su atractiva introducción basada en los viajes y la desconocida profesión de su protagonista, Viajo sola es una de esas cintas que se olvidan casi al instante de haberlas visto. La inocencia de su tono y la displicencia narrativa se mezcla con una infinidad de paisajes y hoteles preciosos en los que nuestra vista puede recrearse y nuestros sentidos pueden despertar sin movernos del sillón, pero al final, el resultado es más parecido al de haber visto una revista especializada en viajes mientras esperamos en la consulta del dentista que a la de haber visto una película medianamente digna de retener en la memoria.

Estamos ante una obra que no desagrada, pero que por falta de valentía tampoco deja huella en el espectador. Puede funcionar para matar el tiempo y satisfacer al menos un poco nuestra curiosidad y afán viajero, pero como renuncia a adentrarse en su propia temática y casi huye de sí misma cuando sus cuestiones más interesantes salen a flote, la sensación que deja es la de que se desperdicia algo que podía haber dado más de sí, algo que por cobardía y precipitación no hemos podido disfrutar.

Quizás el juego radica en que, si bien Maria Sole Tognazzi nos invita a relajarnos y no pedirle tanto a la vida, tengamos que hacerlo igualmente con su película. Pero no sé, creo que quien paga su entrada en la taquilla merece algo más. Es por ello que mi recomendación es que, si van al cine, entren mejor en otra sala. Y si al final se quedan con el gusanillo de verla, esperen a que salga mejor en DVD.

Es curioso, a veces al escribir una crítica de cine es imposible sentirse un poco como Irene al evaluar un hotel. En ocasiones es difícil tener que calificar negativamente algo que se sabe que requiere tanta dedicación como rodar una película. Pero en el fondo, quienes hacemos esto somos conscientes de que quienes pagan por verla tienen el derecho de reclamar algo digno, así que lo más honesto es ser claro al exponer lo que ofrece el producto.

Pues bien, una vez más… el aviso queda patente. Ahora, por supuesto, es cuando cada uno elige lo que quiere ver.

Calificación:3,5/10

 
 

Viajo_sola_Ge_MCcartel_originalTítulo original: Viaggio sola

Año: 2013

Duración: 86 min.

País: Italia

Director: Maria Sole Tognazzi

Guión: Ivan Cotroneo, Francesca Marciano, Maria Sole Tognazzi

Música: Gabriele Roberto

Fotografía: Arnaldo Catinari

Reparto: Margherita Buy, Stefano Accorsi, Fabrizia Sacchi, Gianmarco Tognazzi, Alessia Barela, Lesley Manville

Productora: Bianca Film

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