Valoraciones finales sobre el 18º Festival de Málaga Cine Español

El festival de los directores noveles y los chillidos de las fans

Algunos de los premiados

Algunos de los premiados posando para el photocall

Y finalizó. La decimoctava edición del festival de cine español más importante del mundo ha echado el cierre este pasado sábado 25 en una gala de clausura en la que Andreu Buenafuente fue el maestro de ceremonias, Antílopez y Zahara los grupos que amenizaron la noche y los premiados, los grandes protagonistas. La última cinta de Alfonso Albacete tras Mentiras y gordas (2009), y que se titula Sólo química (2015), puso el broche final. Su reparto incluye a Alejo Sauras, José Coronado, Rossy de Palma, Natalia de Molina o Ana Fernández, que reapareció por Málaga tras la muerte de su novio Santi Trancho en un accidente, en esta ocasión la película tampoco ha contado con el beneplácito de la crítica.

Atrás han quedado 9 intensos días en lo que hemos podido ver y escuchar de todo. Aunque aún falta un día más, el del domingo 26 con la proyección en el cine Albéniz de un maratón cinematográfico que comenzará a partir de las 16:45 y en el que se proyectarán nueve de las películas galardonadas en esta edición. Por lo que en realidad, son 10 días, y así lo anuncia su cartel. Pero a lo que íbamos. ¿Qué se ha visto en esta edición por el certamen malacitano? Pues más público que otros años, y a falta de que salgan datos oficiales del número de visitas registradas, no tengo duda de que en esta edición se han incrementado. La sesiones de prensa por la mañana siempre a abarrotar (incluidas las de las 09:00 horas) y las de la por la tarde con el público, con una bastante aceptable entrada, sea la sección que sea. En la alfombra roja del Teatro Cervantes siempre un actor desfilando y una joven chillando. Algunas hicieron hasta acampada, trayéndose su pijama incluso. Y los fines de semanas, bullicio. Que coincidiera con la Feria de Sevilla y con el Día del libro parece que le ha sentado de maravilla al festival. Su director, Juan Antonio Vigar, se sentirá satisfecho y orgulloso en la que ha sido la tercera edición para él.

En cuanto a la calidad de las películas proyectadas se refiere, la mediocridad fue nuevamente protagonista en la Sección Oficial. Títulos muy regulares, con demasiados altibajos, con más defectos que logros, son los predominantes aquí. Al menos, eso sí, no se han visto los bodrios de otros años en esta sección. Zonazine ya es otra cosa. Como siempre, la sección más arriesgada, polémica y pasional de este festival hizo honor a estos adjetivos y demostró que las cintas exhibidas aquí, en su gran mayoría con una financiación “de película”, válgase el chiste (crowdfunding, autofinanciación, presupuestos ínfimos, #LittleSecretFilm…) no dejan indiferente a nadie. O las amas o las odias. Por otro lado, el Territorio Latinoamericano, los Documentales, los Cortometrajes o el Animazine mantuvieron su nivel, dejando algunas propuestas bastante dignas de visionarse en cada una de tales secciones.

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Espectadores asistiendo a una proyección en el Teatro Cervantes

Que una cinematografía que no sea la estadounidense, la francesa o la británica posea más de diez o quince títulos de grandísima calidad al año, es algo prácticamente imposible. Por lo que en un festival que se ciñe, y acertadamente, exclusivamente al cine español, no puede quedar otra que encontrarse con largometrajes de calidades inferiores. Si a esto le sumamos que las grandes películas españolas (al menos la gran mayoría) no quieren estrenar en Málaga y lo hacen en el Festival de San Sebastián o en el extranjero (como León de Aranoa en la Quincena de Realizadores o Isabel Coixet en Berlín), y que muchas producciones no tienen a punto su cinta para estrenar en marzo o abril, fechas en las que se celebra habitualmente el certamen, pues obtenemos como resultado la irregularidad en la calidad de los títulos. Pero como decía, algo absolutamente normal.

En cuanto a los premios, las quinielas acertaron. A salvedad de Hablar, que muchos esperábamos su presencia en el palmarés, ya siendo de manera anecdótica o con un galardón más relevante, bien por su propuesta tan radical, crítica, compleja, pero fallida, eso sí; o por su numerosísimo reparto repleto de indiscutibles actores de nuestro país. Pero es que la cinta de Joaquín Oristrell es una de esas que o bien entras de lleno en la proposición inicial de su realizador o en cambio todo te parecerá ridículo y se te harán los 75 minutos escasos que dura la cinta muy cuesta arriba. A los del Jurado joven parece ser que sí les agradó desde el inicio, pues el único premio que se lleva es el de ellos. A cambio de nada, la ópera prima de Daniel Guzmán, arrasó llevándose cuatro galardones, incluida la Biznaga de Oro a la Mejor Película, la Biznaga al Mejor Director o el Premio de la Crítica. Y he aquí un dato muy curioso. De las últimas cinco ediciones del certamen, en cuatro han coincido la Biznaga de Oro a la Mejor Película que otorga el Jurado Oficial con el Premio de la crítica. El caso de 10.000 km (Carlos Marqués-Marcet, 2014), también ópera prima, o de 15 años y un día (Gracia Querejeta, 2013) y Cinco metros cuadrados (Max Lemcke, 2011).

Otro dato. De los 13 largometrajes a competición, 9 eran óperas primas, de las que sobre todo tres han salido triunfantes. A cambio de nada de Daniel Guzmán, Requisitos para ser una persona normal de Leticia Dolera con cinco premios, aunque dos de ellos no oficiales, y Techo y comida de Juan Miguel del Castillo que recibió el de Mejor Actriz para Natalia de Molina y el del Público, galardón siempre muy especial. Los exiliados románticos de Jonás Trueba, La deuda, Sexo fácil, películas tristes y una mención especial para el actor de Los héroes del mal fueron las otras cintas galardonadas. Lo dicho, hubo consenso entre jurado, crítica y público a la hora de valorar qué fue lo mejor de esta decimoctava edición.

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Daniel Guzmán junto a su abuela de 92 años, Antonia Guzmán, quien también actúa en su película

Y entre alfombras rojas, chillidos de fans, folletos de propaganda para autógrafos, flashes y más flashes, y poses por aquí y por allá, a muchos se les olvida incluso de hasta ver cine y hablar sobre las películas. Y de entre tantos títulos, es de justicia reseñar algunas joyitas sueltas que he encontrado, como el cortometraje documental Elena Asins – Génesis de Álvaro Giménez Sarmiento, una auténtica experiencia sensorial sobre la relación entre el artista y su obra, que nos cuenta retazos de la vida de Elena Asins, artista ganadora en 2006 de la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes  y en 2011 del Premio Nacional de Artes Plásticas. Filosófica, emotiva, onírica, una reflexión sobre la muerte, la vida y lo que dejamos en esta. Un corto que se llevó de Málaga la Biznaga de Plata Premio del Público, que otorga el Jurado Joven Documental, así como la admiración y aplauso de muchos que como yo, hemos disfrutado de lo lindo con estos 20 minutos. Bastante recomendable. Como también lo es la peruana Perro Guardián, que pudo verse en la sección Territorio Latinoamericano y que también se va galardonada por partida doble. Esta historia sobre un sicario que esconde un oscuro pasado consigue una atmósfera espesa, dura, negra, que atrapa al espectador.

Y con esto mis valoraciones finales sobre el recién clausurado 18 Festival de Málaga. Y Pedro (Almodóvar) sin venir. Os esperamos en la próxima edición, la decimonovena. Mundo Crítica también estará allí para contároslo. A ver cuántos actores se apuntan a trasladarse tras las cámaras el año que viene. Si luego son tan buenas e interesantes las propuestas, esperemos que muchos. Lo dicho, hasta el año próximo. Que el tiempo acompañe igual que en esta edición. Hasta 2016.

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