Sunset Park

El pasado como posible antídoto al sombrío presente

Un ejemplar de 'Sunset Park' en una librería

Un ejemplar de Sunset Park en una librería

He de presumir antes de empezar con esta crítica de ser un admirador supremo de Paul Auster, ese escritor que nació en Nueva Jersey en el año 1947, que recibió el Premio Príncipe de Asturias de las Letras en 2006 y que entre sus sublimes obras podemos maravillarnos con la estupenda La trilogía de Nueva York (1986), la absorbente El libro de las ilusiones (2002), la enigmática y perturbadora La música del azar (1997) o la sobresaliente y optimista Brooklyn Follies (2005), entre tantas otras.

Ahora que el señor Auster se encuentra inmerso en autobiografías diversas (Diario de invierno, Informe del interior) he decidido echar mano de la que es hasta ahora su última novela: Sunset Park, que publicó en el año 2010. Y en la que narra la complicada vida de un joven de veintiocho años que vive en Florida recluido en una especie de auto condena, huido de su casa y de su familia hace siete años, marcado por un trágico accidente que supuso el fallecimiento de su hermanastro. Ahora debe regresar a su hogar, Nueva York, lo que conlleva enfrentarse a sus miedos y remover irremediablemente el pasado, y en su vuelta se alojará junto a otros jóvenes en una casa abandona del barrio de Sunset Park, que le hará transformar su apática actitud que ya llevaba ostentado bastante tiempo e intentar encontrar su propia identidad.

En Sunset Park se encuentran muchas de las características propias del universo austeriano: juventud deambulante, mendicidad, desapariciones humanas, detectives, historia personal marcada por un fallecimiento familiar, los vaivenes tan drásticos de las vidas de los protagonistas, la búsqueda de la identidad, las ocurrencias del azar, el amor e importancia por la cultura y la literatura en particular (“pero en el fondo los libros no son lujos sino necesidades, y la lectura es una adicción de la que no desea curarse”) o el cariño que exhibe hacia el béisbol. Pero en esta novela más que un contundente plato bien combinado se antoja como un pastiche poco sólido y demasiado descafeinado. Una mezcla de todos sus ingredientes ubicados en el incierto presente actual. Quizás su particular juego de historias a lo muñecas rusas esté menos acentuado en esta ocasión, y aunque el azar siga estando presente, el efecto sorpresa no tiene tanto tirón y los giros narrativos se pueden contar con una sola mano.

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Fotografía real de Sunset Park, en Brooklyn

La crisis económica, los desahucios, los okupas, los jóvenes con alma revolucionaria, la falta de empleo, la precariedad laboral, la subsistencia personal… marcan la novela de Auster que intenta trasladar su cosmos literario a una actualidad imperante no solo en los EEUU sino en Europa y prácticamente el globo entero. Es aquí donde la política también entra en juego pero de un modo mucho más epidérmico de lo que quizás se piense al leer esta obra, pues en realidad lo que prevalece es el mensaje de pesimismo e incertidumbre de toda una generación actual.

Partes absolutamente dignas de elogio y personajes (como sus compañeros de “hogar”: Alice Bergstrom, Ellen Brice, Bing Nathan o el propio protagonista, Miles Heller) atractivos, sugerentes y bastante especiales. En cambio, existen momentos en donde malgasta demasiadas páginas, como sus emotivas pero sosas y vacías para la mayoría del común de los mortales recuerdos sobre beisbolistas, y deja sin embargo en el tintero el porvenir de algunos personajes muy sugerentes para el lector, como pueden ser la familia al completo de Pilar Sanchez, esa novia de ascendencia cubana que tiene el personaje principal.

Compleja la estructura empleada por el autor neojerseyano, trasmitiendo sentimientos y opiniones desde todos los bandos, desglosando la novela por capítulos que llevan el nombre del personaje que va a narrarnos. Visualizar las diferentes perspectivas que tiene una historia desde los distintos personajes que la componen es bastante arriesgado. Y creo que Auster no sale muy airoso en el conjunto. Las interpretaciones vienen a ser prácticamente idénticas y no tienen otra utilidad, bajo mi objeción, que la de seguir contado los acontecimientos y el desarrollo lineal de la vida del protagonista: Miles Heller. No es por tanto, una historia plural, sino que a través de los ojos de distintos personajes, seguimos la suerte de uno en concreto. Punto y aparte merece el padre de Heller, Morris Heller, de quien Auster concede prácticamente tantas páginas como a su hijo, y del que se siente más identificado, llegando incluso a renunciar a la tercera persona para narrar sus episodios en la segunda. Es en este personaje, con buenas pinceladas flagrantemente autobiográficas, donde esta estructura utilizada por el autor cobra mayor sentido.

Green-Wood Cemetery, Sunset Park_MC

El cementerio Green-Wood, ubicado en Sunset Park, Brooklyn

En cuanto al último acto se refiere, el lector llegará a un clímax final poco ingenioso y demasiado precipitado, con un Auster con mucho nervio y energía pero con muchísimas prisas para dar por concluida la obra. Una obra en donde la redención, la culpa, el perdón, las relaciones padres-hijos, el peso del pasado, la inquietud del futuro, el vivir en el presente, en el aquí y ahora, termina por vertebrar el pilar principal de la función.

En definitiva, Sunset Park resulta un tanto decepcionante sobre todo para quienes tenemos conocimiento de la obra de este singular autor, pero que como me ocurre con los trabajos de Woody Allen (autores que guardan bastantes similitudes y no precisamente por su estilo) es indiscutible beneficio artístico para un servidor y termina siendo mucho más gratificante que la mayoría de obras que puedo encontrarme regularmente. Un disfrute del que siempre estaré agradecido, sea más o menos redonda la novela en cuestión. La prosa de Auster siempre es deliciosa, hipnótica, electrizante, que te atrapa y no te suelta hasta expirar la última hoja. Y sus historias son interminablemente enigmáticas, tiernas, azarosas y necesarias. No es el mejor Auster, pero es Auster.

P.D.: Las excéntricas y algo siniestras sesiones de pintura artística de Ellen y Bling quedarán en mi memoria durante muchísimo tiempo. Auster en estado puro.

Calificación: 6,5

 
 

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Título original: Sunset Park

Autor: Paul Auster

Año: 2010

Páginas: 288

País: Estados Unidos

Idioma original: Inglés

Editorial: Henry Holt and Company / Anagrama

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