Suite francesa

El cuento de nunca acabar

Parece que no existe posibilidad para ser original cuando se trata de la Segunda Guerra Mundial. Ya no quedan historias nuevas que contar. Todo nos lo han narrado ya. Todo suena a dejà vu. O eso parece. Es lo que se deduce al menos del visionado de Suite francesa.

Claro que eso tampoco era lo que pretendía esta adaptación que hace Saul Dibb (La duquesa, 2008) de la novela de Irène Némirowsky. Suite francesa es un drama romántico-bélico de libro, sigue al pie de la letra las convenciones del género, cuenta con una producción elegante, es entretenido y que seguro podrá gustar a los seguidores más fieles de las historias de amor y guerra. No es un visionado abominable en modo alguno y ofrece un rato más o menos interesante delante de la pantalla.

Sin embargo, tiene un problema mucho más grave que la falta de originalidad (que, repetimos, no es lo que pretende y por tanto resulta injusto reprochárselo), que es su parecido con un reloj suizo. Es decir, perfección en la forma y enorme frialdad en el fondo. Suite francesa no emociona, no conmueve, no dice nada al espectador. Parece mentira que una historia de amor tan apasionada quede tan sosa e intrascendente en la pantalla. Es como si Dibb, en su obsesión por no salirse del guión marcado y en su homenaje a todos los tópicos del género, le hubiera ceñido a la película un corsé, un corsé precioso y estupendo, pero corsé al fin y al cabo, y con ello le impide tener auténtica vida y respirar por sí sola. Hay un enorme academicismo en la propuesta, como si buscaran desesperadamente premios con ella, pero no hay una auténtica alma o un corazón en ella. Y si una historia de amor como esta, tan prohibida y coartada por la política y la guerra, no tiene corazón, apaguen y vámonos…

Afortunadamente, Michelle Williams y Matthias Schoenaerts funcionan a la perfección como pareja romántica, y por allí aparece también Kristin Scott-Thomas para demostrar una vez más su enorme personalidad como actriz y su gran versatilidad.

Esa es la brillantez de la película, sus actores. Lo demás es una cinta suficiente, que hubiera sido muchísimo mejor si se le hubiera contagiado algo de la emotividad de los rótulos finales en los que se nos explica la historia de Irène Némirowsky, la autora de la novela original, una más de los seis millones de ciudadanos judíos que perdieron la vida por la barbarie nazi, y cuyo trabajo como novelista quedó por suerte a salvo en un baúl encontrado por su hija años después.
Una voz que ni siquiera el silencio aterrador de Auschwitz pudo finalmente silenciar.

Lo mejor: Los actores
Lo peor: No emociona y es bastante plana en su desarrollo

Calificación: 5/10

 
 

Título original: Suite française

Año: 2014

Duración: 107 min.

País: Reino Unido

Director: Saul Dibb

Guión: Matt Charman, Saul Dibb (Libro: Irène Némirowsky)

Música: Rael Jones

Fotografía: Eduard Grau

Reparto: Michelle Williams, Matthias Schoenaerts, Kristin Scott Thomas, Sam Riley, Margot Robbie, Ruth Wilson, Alexandra Maria Lara, Tom Schilling, Eileen Atkins, Lambert Wilson

Productora: Coproducción Reino Unido-Francia-Canadá; Alliance Films / Qwerty Films / Scope Pictures

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