Slow West

El bruto y el poeta

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Como si de un ejercicio hiperbólico de precisión sintética se tratase, las dos palabras que forman el título del primer largometraje de John Maclean definen a la perfección lo que se van a encontrar aquellos que se aventuren a verlo: Un western y un ritmo narrativo (muy) lento. Aunque dejar la descripción de Slow West (2015) en este punto sería quedarse en la mera superficie de lo que supone la cinta del realizador británico.

Siendo un poco más prolijos, podríamos decir que Slow West es un arriesgado revival del género pasado por un filtro actual, que se ha reconstruido sobre un puñado de ideas que nos suenan más actuales y diferentes a lo que estamos acostumbrados a ver en este tipo de películas. Ni el registro con el que se desarrolla esta historia de amores, desengaños e inocencias perdidas, ni el mismo formato se parecen en casi nada (salvo algún reconocible guiño) a aquellas cintas que nos regalaron Sergio Leone, John Ford, o los grandes maestros del cine del Oeste. Ni siquiera la pareja de personajes principales tiene demasiado que ver con las que protagonizaban aquellas historias. Si acaso, la única conexión más clara con aquellos relatos clásicos está en el hombre que encarna el siempre eficiente Michael Fassbender; un caza-recompensas renegado de ante la ley, el amor y casi cualquier tipo de sentimiento humano. Uno de esos cowboys de pasado tormentoso y duros como la roca que disparan antes de preguntar y se mueven sigilosamente entre el polvo del desierto alejados de todo trato y calidez humana.

Saliendo de Silas Selleck (que así se llama el personaje de Fassbender) y de sus motivaciones como rol importante de la historia, poco queda de habitual en esta particular propuesta; la típica pasión sublimada y violenta de muchas de aquellas cintas en Slow West solo aparece en momentos puntuales, por lo que lo que una de las cosas que más choca en primera instancia cuando nos sumergimos en el universo propuesto por Maclean es el laconismo con el que está dibujado. Podría decirse que la pasión que encierra Slow West es más bien de otro tipo, pues aquí todo guarda más relación con el romanticismo de tono amargo y melancólico (¿y quizás algo afectado?) que con los arrebatos de tipos brutales e impredecibles. Este contrapunto novedoso y algo extraño toma forma en uno de los personajes que sostienen la cinta; en el otro componente de la pareja, Jay Cavendish (interpretado por Kodi Smit-McPhee), un jovencísimo aristócrata escocés que, en pleno siglo XIX, decide cruzar océanos y horizontes para buscar a su amada, la cual tuvo que huir de su tierra natal hacia tierras norteamericanas debido a una trágica historia derivada de sus escarceos amorosos con el noble chico. Como decimos, Jay Cavendish sirve para introducir el contrapunto de inocencia, poesía y candidez que contrasta con los salvajes estereotipos que todos asumimos del Viejo Oeste. Es esta continua anteposición de ideas y personalidades, (y su evolución) sin duda, el aliciente más llamativo e interesante que ofrece el aclamado debut del músico, director y guionista de Perth. Por lo que podemos asumir que Slow West es un atípico relato de género que quizás guarda más intenciones en resultar innovador en sus preceptos que en ofrecer una trama realmente sólida y digna de perdurar en la memoria.

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Es muy posible que, entre tanta pausa, tanto apunte poético o filosófico metido con calzador y tanto minimalismo narrativo, el espectador se pueda sentir inducido en algún tramo del metraje a mirar el reloj o aguantar algún que otro bostezo. Y es que, seamos claros, la parsimonia con la que transcurren los actos en Slow West invita a ello por mucho que ésta sea parte imprescindible de los aspectos formales. Igualmente cabe decir que no ocurre gran cosa mientras los dos (anti?)héroes de la cinta recorren el camino en busca de la amada del joven escocés. Al menos esto es cierto si nos atenemos a lo que sucede «de puertas para afuera», ya que los principales puntos argumentales tienen mucho más que ver en el desarrollo psicológico de estos dos y en los cambios que su relación sufrirá a medida que se aproximen al final de su particular odisea que con los escollos que les salen por el camino. Es más, quizás motivado por esta falta de chicha, John Maclean ha introducido alguna subtrama y relato adicional que sabe más a relleno que a otra cosa. Sea como sea, y haciendo un poco de justicia respecto a este apartado, hay que señalar que el valiente desenlace compensa el posible sopor que hayamos podido sufrir a mediados del trayecto, pues aquí el director ha querido sorprender con un giro que sin duda le viene de maravillas al agridulce tono en el que Slow West está envuelta.

Técnicamente, estamos ante un trabajo que destaca por su pulcritud y notabilidad, teniendo en cuenta, sobre todo, que se trata de una Opera Prima. Desde la impresionante fotografía, hasta el inusual apartado musical, los cuales tampoco remiten en demasía a los western clásicos y ayudan a darle a la propuesta de Maclean un empaque más moderno y diferente. Si acaso lo que más le pesa a Slow West son ciertas irregularidades en su puesta en escena (cosa que no tiene nada que ver con el buen trabajo de Fassbender y McPhee) y la molesta sensación de que se les podía haber dado más peso a sus tramos intermedios. Tal vez con un poco de más atención en esto y con un poco menos de previsibilidad en el desarrollo previo al final la cinta captaría mejor nuestra atención. Por desgracia, la autocomplaciente parsimonia del relato y la tal vez excesiva autoconsciencia de Maclean a la hora de confeccionar su obra, hieren de gravedad a una cinta que, sin estos defectos, hubiera sido mucho más notable.

Con todo, Slow West es un trabajo interesante que nos introduce el trabajo de un autor que promete darnos muy buenos ratos de cine en cuanto sepa pulir sus artes y se desprenda de ciertos tics de pomposidad que no le hacen ningún favor. Y es que, a pesar de que esta historia de destinos fatales, exterminos raciales, redenciones y tragedias está adornada con algún detalle llamativo e incluso algún toque de humor negro que se agradece, al final, deja con la sensación de haber despertado pocos sentimientos en el espectador. Demasiado templada para sus pretensiones, demasiado lenta para querer caminar hasta tan lejos. Se hace largo el trayecto.

Calificación: 5’5/10

 
 

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Título original: Slow West

Año: 2015

Duración: 84 min.

País: Reino unido

Director: John Maclean

Guion: John Maclean

Música: Jed Kurzel

Fotografía: Robbie Ryan

Reparto: Michael Fassbender, Kodi Smit-McPhee, Ben Mendelsohn, Brooke Williams, Rory McCann, Jeffrey Thomas, Caren Pistorius, Kalani Queypo, Stuart Martin, Tawanda Manyimo, Madeleine Sami, Michael Whalley, Andrew Robertt, Erroll Shand, Ken Blackburn

Productora: See-Saw Films / DMC Film / Film4

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