Oda a las cintas subterráneas (parte 1)

Las 10 películas que más nos hicieron sufrir en una butaca de cine (1/2)

campo de batalla_MC2El cine es demasiado grande para limitarse únicamente a producir grandes blockbusters y obras maestras varias. De entre tanta cantidad de producciones anuales, es normal que se cuelen algunas bizarradas más cercanas al infierno que al cielo; obras concebidas para agradar en un principio, pero que al final terminan por causar un desplome colectivo y carcajadas modo grosso entre el personal menos exigente y dicharachero. Cintas para gente sin filtros ni paladares exquisitos; gente que adora el olor añejo y que sigue enganchado a ese triste y nauseabundo aroma a subterráneo. Excesivamente grandes para no ser recordadas: inmortales.

Hoy, y siempre a modo de homenaje, nos sumergimos en ese mundo de laca, trajes estúpidos, interpretaciones de broma y sabor a pastel de carne. Aquí va nuestro particular top 10 (primera parte) de las peores películas (o mejores según se vea) de las últimas dos décadas (o de hace más, a saber). Ahí va, gente.

 

1. Masters del Universo (1987)

La mezcla de Conan el Bárbaro, el universo Dune y Star Wars no podría traer demasiadas buenas noticias al personal. Basada en la serie de dibujos homónima Drew Goddard intentó marcarse una obra de referencia para al final defecar una de las peores fantasías épicas de los últimos años. Aquí los buenos (He-man y los suyos- enano guasón incluído-) se baten en duelo con los malotes de turno (Skeletor y su pandilla basura) para el control de su mundo (Eternia) y del resto del Universo. Lasers, duelos de espada en modo broma y demasiada laca edulcoran una historia parida en los ochenta, en la que Dolph Lundgren (He-man) y Frank Langella (Skeletor) protagonizaron uno de los versus más forzados, estúpidos y absurdos del milenio. Demasiados rayos uva, demasiado plástico, demasiados mullets y demasiada película para la gran mayoría. Totalmente recomendable.

Dolph Lundren bronceado peleando con un secuaz de Skeletor

Dolph Lundren bronceado peleando con un secuaz de Skeletor

 

2. Beowulf, la leyenda (1999)

Después del éxito de los inmortales y de meterse entre pecho y espalda Mortal Kombat (Paul W.S Anderson, 1995) y bizarradas supremas del nivel de Nirvana (Gabriele Salvatores, 1995); Christopher Lambert se enfrasco en el proyecto de su vida, la adaptación del poema épico de Beowulf a la gran pantalla… y menudo acierto. Con un presupuesto al nivel de los anuncios de Trina, una historia resobada a más no poder (caballero desconocido acude a reino para combatir el mal, ¿te suena?); Lambert se sumerge en el mundo de Uwe Boll pero diez años antes, en una galaxia fundamentada en el «no sabemos actuar» y en el que lo fantasioso aparece por defecto en los créditos finales (por que lo que es en la película…). Luchas de broma, caras difíciles, aburrimiento en packs de 12 y demasiado humo fundamentan una producción que sobraba, tan lejos de la adaptación posterior de Zemeckis como la política española del robo (¿?). Únicamente potable un sábado noche a las 4 de la mañana y en estado postfarra. De broma.

Lambert en pose de victoria llegando al castillo.

Lambert en pose de victoria llegando al castillo.

 

3. Steel, un héroe de acero (1997)

A finales de los noventa las ideas al parecer escaseaban, Stallone empezó a sentirse algo más viejo y Schwarzennegger poco a poco se debilitaba. En esa búsqueda de jóvenes talentos apareció la figura de Kenneth Johnson (director de cine), al que no se le ocurrió otra cosa que enrolar a la estrella de la NBA Shaquille O’Neal en una mastodóntica pieza de acción, que al final termino siendo una cagada de otro mundo por méritos propios. Aquí aparece curtido en chapa, como líder de una banda que intentará por todos los medios contrarrestar el mal de las calles a base de tecnología obsoleta, trozos de acero por doquier y menos chispa que explosivos marca Acme.

Steel huele a cobre gastado desde el principio, a pedete líquido que traspasa todo entendimiento para formar parte de la memoria colectiva del populacho. No es más que una versión de Robocop con menos acción, peores intenciones y del todo ridícula. Un experimento equiparable a meter al Gordo Alberto en The Warriors; como insertar a un hombre bueno en una dimensión lejos de su entendimiento. Experimento cruel al fin y al cabo. Obra de quilates vamos.

 

Shaq en versión tecnoBatman

Shaq en versión tecnoBatman

4. Campo de batalla: la Tierra (2000)

La peor película de las dos últimas décadas, sin lugar a dudas. Es lo que pasa si metes a John Travolta y Forest Whitaker de pseudoalienígenas patéticos (en modo depredador pero de carnaval) enfrascados en una lucha absurda con la raza humana, representada está vez por un John Connor versión 2.0 cultivado en lo inútil, partícipe de una cabalgata infame de lasers, naves «especiales», trajes estrambóticos y acción de garrafón que inundan la pantalla grande cada santo minuto de este atentado fílmico. Puede que las intenciones fueran inmejorables, que intentaran transformar un best seller (del mismo nombre) en la peli de ciencia ficción de la década con todo el cariño del mundo; pero a veces no solo vale con tener presupuesto y ganas, hace falta saber dirigir. Ni las interpretaciones de instituto, ni la realización (con cortinillas infumables, ángulos imposibles …), ni los efectos especiales (abuso XXL de máquinas de humo), ni el guión (ramplón a rabiar) ayudaron a que este proyecto colosal se convirtiera en algo medianamente potable para la peña. Con el tiempo la consideraremos un clásico. Con el tiempo, con el tiempo…

John Travolta vestido de gala y con gesto desafiante

John Travolta vestido de gala y con gesto desafiante

 

5. Waterworld (1995)

Uno de los mayores fiascos de la historia del cine. Esa es la descripción perfecta de una producción poderosa que terminó pareciendo más una atracción de Disneyworld que una película al uso. Kevin Costner y Dennis Hopper ejercieron de cabezas visibles de esta «Mad Max acuática» que pasó con más pena que gloria por las carteleras de medio mundo estrellándose estrepitosamente. Un tanque de agua gigante, motos acuáticas, explosiones light & magic de garrafa, harapos varios y actores consagrados no fueron suficientes para que nos zafaramos de ese tufillo a derrota que brotaba por el aire desde los títulos iniciales. Aquí la historia en torno a un distópico futuro en el que no existen continentes y la Tierra forma un gran océano en el que los hombres luchan por sobrevivir para conseguir el bien más preciado: agua dulce. Similar (por los…) a la masterpiece de George Miller pero con menos alma que la niña de The Ring, Waterworld es una película de piratas sin piratas, una aventura sin aventura donde buenos y malos se limitan a coreografiar las secuencias cual parque temático olvidando el guión por completo y zafando al espectador en un abismo insalvable, en una montaña enorme de m***da. Aburrimiento Gran Reserva vamos. Demasiado agua en el estanque socios.

Kevin Costner de motero acuático renegado

Kevin Costner de motero acuático renegado

 

Sin más aquí la primera entrega del top más ranciete. Aun queda mucho por ver, mucho por comentar y mucho por disfrutar. Pronto más. Sigan disfrutando del cine.

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