Maps to the Stars

Donde viven los monstruos

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Aquellos que durante las últimas décadas hayan seguido la carrera de David Cronenberg saben que el director canadiense es un maestro a la hora de plasmar en una película los miedos de los seres humanos respecto a los males potenciales del cuerpo y la mente. Prestando un poco de atención nos daremos cuenta de que, más allá de sus resultados como obras en sí mismas, sus cintas siempre cine se sitúan en los límites de lo transgresor y arriesgado; no hay rincón de la carne o laberínto de la psique a los que el realizador se resista a entrar, y la palabra «tabú» tampoco parece figurar en su diccionario. Tan visceral es su cine que difícilmente deja indiferente a sus espectadores logrando, por lo general, tantas alabanzas como gestos de rechazo. Películas como Videodrome (1983), La mosca (The Fly, 1986) o las más recientes, Promesas del este (Eastern Promises, 2007) y Una historia de violencia (A History of Violence, 2007) confirman que, a pesar de la controversia a la que suele estar sujeto permanentemente, Cronenberg es un director capaz de firmar trabajos con las características idóneas para convertirse en títulos de culto instantáneos. Ahora, en pleno marzo del 2015, su última propuesta aterriza en nuestros cines, aunque en esta ocasión estamos ante una producción que, si bien auna los principales tics del autor, queda muy lejos de sus mejores cotas en cuanto a nivel se refiere.

Maps to the Stars (2014), que así se titula la película que nos ocupa, es una oscurísima sátira sobre los vicios inconfesables y la decadencia moral del Hollywood contemporáneo, una antítesis reveladora que nada tiene que ver con la imagen glamurosa que generalmente suelen vender de la tantas veces llamada «Fábrica de sueños». Aquí las estrellas que copan el firmamento de la fama no brillan como astros incombustibles, sino que se retratan como seres humanos oscuros, obsesivos y carentes de valores. En manos de Cronenberg, esa fábrica de sueños solo produce pesadillas, y los fantasmas que pululan en ella apenas son distinguibles de las personas de carne y hueso. Aquí los miedos, rencores e inquietudes afloran siempre en forma de estallido seco; con una violencia parca y a la vez brutal. Justamente de esa manera tan desagradable en la que siempre ocurren las cosas cuando lo hacen siguiendo la batuta del canadiense. El tono implacable que el realizador utiliza parece querer dejarnos claro que no hay esperanza allá donde el dinero y la fama se hacen dogma; en un mundo donde reina la confusión no podemos esperar que nada brille, sea cual sea el estrato por donde ésta se extienda. Decimos esto porque Maps to the Stars, además de ser un retrato hiperbólico y afilado sobre Hollywood, lo es igualmente sobre la familia. En este sentido la cinta tampoco se corta un pelo y decide regodearse sin complejos en los tabús que a veces giran en torno a ésta permitiéndose poner el dedo en la llaga mientras invita, con una dosis consciente de ironía, a que un apabullado espectador libere su tensión a través de la risa (aunque sea una risa nerviosa).

Por tanto estamos ante un singular cóctel de géneros donde el drama se topa con la comedia y lo decadente invita a reír por no llorar. Un trabajo donde las artes de Cronenberg como director parecen conservarse intactas; donde la forma impera sobre la trama, al menos en cuanto a estilo y tono se refiere y donde todo lo demás oscurece al libreto, que es sin duda el punto más flojo de la misma propuesta. Si alguien tuviese que definir con una palabra a Maps to the Stars, seguramente te diría que es, ante todo, una cinta «malsana». Estando Cronenberg de por medio, esto ya es sinónimo de que se han hecho las cosas bien. Aunque, como ya decimos, no hablamos de una obra que vaya a marcar historia en la filmografía del mismo.

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Para complementar la irrespirable atmósfera que suele imperar en Maps to the Stars, el repertorio de personajes que se nos presentan son tan repulsivos y desagradables como pocas veces hemos visto en una película. Aquí parece que no se salva ni el apuntador, pues todos y cada uno de los roles que aparecen en escena son individuos tan vacíos, atormentados y carentes de valores que en ocasiones son susceptibles de caer en lo caricaturesco y lo inverosímil. Y es que, nadie duda de que en la vida real existen monstruos como los que aparecen en pantalla, pero tanta decadencia junta se antoja algo exagerada e impostada. En este aspecto, quizás un poco menos de intensidad le hubiera venido bien al relato. Aunque ya sabemos que lo excesivo siempre ha sido uno de los sellos característicos de Cronenberg.

En el apartado de las interpretaciones hay que decir que quien se adueña totalmente de la película es Julianne Moore. Sin duda éste era el año de la actriz pelirroja y lo del reconocimiento en la gala de los Oscars no ha sido carente de justicia, pues su trabajo tanto en Siempre Alice (Still Alice, 2014) como aquí es simplemente apabullante. A su sombra quedan un casi anecdótico Robert Pattinson, un flojo John Cusack y una inquietante Mia Wasikowska, la cual tiene la virtud de mutar de chica cándida a mujer demoníaca en menos tiempo de lo que nadie puede imaginar. Aunque quizás a quien cabría destacar como sorpresa sea al joven Evan Bird, ya que éste se marca con una credibilidad impresionante un papelón de frívolo y odioso ex-niño prodigio del cine sobrevenido a teenager enganchado a todo tipo de sustancias.

En cuanto a todo lo demás, los elementos funcionan pero no destacan. Fotografía, música y otros apartados técnicos juegan un papel meramente funcional. Por otro lado, su guión propone tramos y escenas puntuales muy atractivas (y bien llevadas a cabo en la puesta en escena), pero adolece de un cierto halo de estrepitoso y confuso en cuanto a qué quiere contar y cuándo decide hacerlo, lo que puede provocar un cierto aire de indiferencia en muchos de los espectadores que no tengan un especial interés más allá de observar el lado oscuro de la fama y las relaciones personales en el mundo del cine y la familia.

Concluyendo, podría decirse que Maps to the stars es como una bomba escondida en las ciénagas de Hollywood. A caballo entre el melodrama familiar, el thriller psicológico y la sátira más descarada, pretende salpicar basura a la máxima distancia posible para manchar a cuantos más mejor. El caso es que sus efectos son claramente perceptibles y el trabajo de Cronenberg consigue sacudirnos hasta el punto de que logremos ver el lado menos cool de la industria del cine, pero por otro lado se nos queda la sensación de que, entre tanto barro, parte del artefacto se ha quedado en pólvora mojada. De todas formas, estamos ante una opción fenomenal para aquellos que gusten del cine valiente y sin complejos. Sin duda, son aquellos que no toleren las medias tintas los que más van a valorar este abstruso mapa de los delirios de Hollywood.

Calificación: 7/10

 
 

Maps_to_the_Stars_GE_MCcartelTítulo original: Maps to the Stars

Año: 2014

Duración: 111 min.

País: Canadá

Director: David Cronenberg

Guion: Bruce Wagner

Música: Howard Shore

Fotografía: Peter Suschitzky

Reparto: Julianne Moore, Mia Wasikowska, Robert Pattinson, John Cusack, Olivia Williams,Carrie Fisher, Evan Bird, Sarah Gadon, Emilia McCarthy, Jayne Heitmeyer, Justin Kelly, Amanda Brugel, Ari Cohen, Clara Pasieka, Joe Pingue, Donald Burda

Productora: Integral Film / Prospero Pictures / SBS Productions / Sentient Entertainment

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