Esa sensación

Mundo extraño

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Esa sensación (2015) es una de esas obras cinematográficas que por su propio concepto y formato están llamadas a ser un producto de culto para una minoría muy concreta, asidua a festivales y tertulias de filmoteca. Vaya por delante que esta actitud auto-consciente de su propia esencia antigeneralista le repercute tanto positiva como negativamente haciendo que sea extremadamente difícil valorarla más allá del prisma personal de cada espectador. Y es que, ante todo, podríamos decir que estamos ante una propuesta que debe ser tomada más como una experiencia que como un producto de entretenimiento al uso.

Los que ya se hayan dado cuenta por adelantado de que alguien como Juan Cavestany está involucrado en el proyecto se sorprenderán un poco menos de lo que hemos adelantado en el párrafo anterior, pues el singular director tiene en su haber un buen puñado de películas que ya anticipaban el carácter surrealista, arriesgado e iconoclasta que fundamenta a este proyecto conjunto. Su inclasificable sentido del humor, cercano en ocasiones al dadaísmo más retorcido, más allá de buscar la sonrisa complaciente, pretende provocar la incomodidad del espectador haciendo de ésta una especie de germen incitador a una posterior reacción que mueva a la reflexión. O dicho de otra forma, su mirada inquieta (y también inquietante) disecciona con socarronería y un profundo toque de amargura los males más arraigados en nuestra sociedad, algo que ya paladeamos con Gente en sitios (2013), una cinta donde la comedia y el drama se pisaban los talones hasta confundirse en el inconmesurable terreno del absurdo.

En esta ocasión se han querido sumar al proyecto dos realizadores como Julián Génisson y Pablo Hernando (La tumba de Bruce Lee Berserker respectivamente). El resultado es una película con un poso mucho más amargo, pero no muy distante de aquella visión enrarecida característica de Cavestany. De hecho, podría decirse que resulta difícil distinguir las huellas de cada autor en el maremagnum de escenas entrecruzadas (y algo inconexas por otra parte, aunque suene irónico decirlo así) de Esa sensación.

De nuevo se utiliza el extrañamiento como vehículo narrativo y de nuevo se hace gala de aquella actitud casi experimental en cuanto a narrativa se refiere, la diferencia es que ahora parece que se quiere llegar más hondo en las lagunas de nuestro dolido subconsciente social. El problema surge en este mismo punto, ya que a veces una actitud comunicativa tan arisca y marciana como la de esta película dificulta que el mensaje que se quiere sugerir llegue al receptor con eficiencia y sin distorsiones, y no hablemos ya de la mengua que esto supone en la capacidad de despertar empatía en el espectador medio que acude a una sala de cine. Con todo, visto desde una perspectiva algo más positiva, podría decirse que su ambigüedad y su extravagancia la hace una obra abierta a distintas lecturas, algo que siempre enriquece cualquier propuesta artística. Sin embargo, de seguro que las reacciones de crítica y público tenderán a polarizarse como siempre suele ocurrir en este tipo de producciones. Algunos sentirán que están ante una excepcional y valiente producción mientras que otros, sencillamente, se sentirán poco menos que timados y algo apabullados ante la inclasificable ficción que proponen estos tres directores.

Siendo un poco objetivos e intentando hacer gala de la templanza que hay que tener en casos como éste, cabe decir que Esa sensación es precisamente eso… una excusa para acercarse a un tipo de cine que no da respuestas, sino que prefiere plantear interrogantes; una experiencia con alma de experimento, una obra que busca provocar esa sensación a la que el título se resiste a definir, pero que todo el mundo alguna vez hemos sentido alguna vez en nuestra vida: la de que todo es demasiado extraño para resultarnos al mismo tiempo tan familiar.

 

Siéntense, observen y déjense llevar por lo ilógico y el subconsciente. A veces éste es el mejor camino para poner las cosas en orden. Luego posiciónense si lo desean. Yo por ejemplo prefiero a Roy Andersson (A Pigeon Sat on a Branch Reflecting on Existence, 2014); pretende lo mismo pero divierte y remueve mi conciencia mucho más que nuestros compatriotas. En cambio con Esa sensación me he desesperado tanto que al final no me han quedado ganas de reflexionar más allá de pararme a contar el tiempo que he perdido. Pero ya les digo… al fin y al cabo esto último que afirmo solo tiene que ver con mi experiencia personal. Una sensación más entre las innumerables que puede despertar la cinta de Cavestany y compañía.

Calificación: 3/10

 
 

Esa_sensacion_Ge_MCCartelTítulo original: Esa sensación

Año: 2015

Duración: 79 min.

País: España

Director: Juan Cavestany, Julián Génisson, Pablo Hernando

Guion: Juan Cavestany, Julián Génisson, Pablo Hernando

Música: Aaron Rux

Reparto: Lorena Iglesias, Vito Sanz, Jorge Suquet, Miquel Insua, David Pareja, Pietro Olivera, Bárbara Santa Cruz, Juanan Lumbreras, José Luis Alcobendas, Carmela Lloret

Productor: Juan Cavestany

 

 

 

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