Entrevista con Inma Cuesta

“Los seres humanos deberíamos ser un equilibrio entre razón y corazón”

El 7 de abril de 2005 fue un día que seguramente Inma Cuesta (Valencia, 1980) nunca olvidará. Ese día se subía por primera vez al escenario del Teatro Rialto Movistar (hoy Rialto a secas) para dar vida a María, una joven bailarina andaluza envuelta en la vorágine de música, pasión, drogas y amores de la “Movida Madrileña”, todo ello a ritmo de los archiconocidos temas de Mecano. Hoy no me puedo levantar fue su primer trabajo en Madrid, adonde había llegado para estudiar danza en la escuela de Carmen Roche procedente de Sevilla y Córdoba, donde había comenzado su formación artística aquella joven criada en Arquillos (Jaén). Después, un personaje fijo en Amar en tiempos revueltos (TVE) la llevó en volandas al rol que terminaría por afianzar su popularidad y colocarla en el mapa de las actrices más prometedoras del país: la sufrida aunque decidida y aguerrida Margarita de Águila Roja (TVE), amada del héroe enmascarado al que da vida David Janer.

La inmensa popularidad de la ficción de aventuras de la cadena pública (en torno a seis millones de espectadores en sus buenas épocas) la catapultó a un buen montón de proyectos interesantes, como Primos (Daniel Sánchez-Arévalo, 2011) o muy especialmente La Voz Dormida (Benito Zambrano, 2011), que le proporcionó su primer gran personaje de cine y su primera nominación al Goya. Desde entonces, no ha parado de trabajar en los proyectos más diversos, siempre acompañada con el éxito, formándose ese curriculum que cualquier actriz querría tener: Invasor (Daniel Calparsoro, 2012), Grupo 7 (Alberto Rodríguez, 2012), Blancanieves (Pablo Berger, 2012), Tres bodas de más (Javier Ruiz Caldera, 2013), por la que consiguió su segunda nominación al Goya como Mejor Actriz, Los miércoles no existen (Peris Romano, 2015)… el nombre de Inma Cuesta se ha convertido no sólo en sinónimo de éxito crítico y comercial, sino también de versatilidad, la que exhibe esta actriz que se maneja igual de bien en la comedia, el drama o por supuesto el musical (aparte de Hoy no me puedo levantar o el posterior ¡Ay, Carmela! interpretado también sobre las tablas, Cuesta ha paseado su preciosa voz entonando melodías en varios trabajos televisivos o cinematográficos). y en el horizonte aguarda lo próximo de Almodóvar. Casi nada.

Este año, ha puesto de nuevo a crítica, público y compañeros a sus pies gracias a su apasionada interpretación en La Novia (Paula Ortiz, 2015), una adaptación de las Bodas de sangre de Lorca en la que Cuesta pone cuerpo y alma a la novia del título, cuyas explosivas decisiones en el día de su boda terminan marcando el destino de todos los que la rodean. Sobre este bello trabajo hemos hablado con ella en Mundo Crítica, con motivo del reciente estreno de la película y de las aún más recientes nominaciones recibidas para los Premios Goya, entre las que se encuentra la de Cuesta como Mejor Actriz.

Muchas felicidades por la nominación al Goya. ¿Cómo la ha recibido?

Emocionada, sobretodo por la presencia en las nominaciones de tantos compañeros del equipo. Ha sido un rodaje muy duro  y todos trabajamos con mucha entrega y amor.

La competencia este año en la categoría es muy fuerte. ¿Qué se siente al compartir candidatura con Natalia de Molina (Techo y comida), Penélope Cruz (MaMa) y Juliette Binoche (Nadie quiere la noche), nada menos?

Siento mucha admiración por mis compañeras y por sus  trabajos. Me siento privilegiada por compartir nominación con actrices con su trayectoria.

¿Por qué no podía decir “no” a un personaje como el de La novia? ¿Qué ha sido lo más complicado de interpretar a este personaje?

La novia es un personaje mítico de nuestra literatura, suponía un gran reto, una gran responsabilidad y a la vez un privilegio y así afronté el proyecto.

Los seres humanos, ¿somos más de razón o de corazón?

 Lo ideal sería un equilibrio entre las dos cosas.
¿Cómo vivió el rodaje de La novia con tantos exteriores, algunos de ellos en Turquía?
El rodaje se desarrolló en gran parte en los Monegros. Las condiciones meteorológicas fueron muy duras e intensas y dificultaron a veces el trabajo de todos… Pero en esta película el paisaje es un personaje más, y lo que en rodaje parecían inconvenientes luego al visionar la película, incluso el fiero cierzo ayudaba a contar la historia…
¿Qué es lo más valioso que ha aprendido trabajando en esta película? ¿Y de Paula Ortiz?
Sigo aprendiendo en cada uno de mis trabajos. Esta película ha sido mi trabajo más salvaje y animal, Paula no me ha soltado la mano en el viaje, nos hemos acompañado mutuamente.

Asier Etxeandia y Álex García. ¿Qué es lo mejor de cada uno como intérpretes?

Asier y Alex son la columna vertebral de La novia y han sido mi fuente de inspiración… Son el 50% de mi trabajo… Son generosos, buenos compañeros y amigos.

¿Le gustaría que su carrera tuviera una proyección internacional?

La verdad jamás ha sido algo que haya pensado. Yo quiero hacer personajes que sigan suponiendo un reto y me dan la oportunidad de seguir creciendo, independientemente de donde sea.

 Después de tantos años de éxitos, ¿qué le falta todavía a su carrera o qué le gustaría hacer que aún no haya hecho?
Me quedan muchas cosas por hacer… Me gusta creer que lo mejor está por llegar.
¿En qué proyectos la vamos a poder ver próximamente?
Lo próximo será Julieta,  de Pedro Almodóvar, y Kóblic de Sebastian Borensteinz película que rodé este verano con Ricardo Darín en Argentina.
 
Muchas gracias por atender a Mundo Crítica, Inma.
Muchas gracias.
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