Entrevista con Beatriz Medina y Emilio Palacios

“El momento actual es muy propicio para que se hagan películas valientes y arriesgadas como Los héroes del mal”

Jorge Clemente, Emilio Palacios y Beatriz Medina, protagonistas de "Los héroes del mal"

Jorge Clemente, Emilio Palacios y Beatriz Medina, protagonistas de “Los héroes del mal”

La adolescencia es, seguramente, el momento más complejo y a la vez importante en la vida de una persona. Y si a ese cóctel de hormonas revolucionadas, primeras punzadas de sexualidad y amor, amistades que se convierten en piedras angulares de la vida de cualquiera, estudios y búsqueda de la propia identidad se suma algo tan serio como el acoso escolar, el resultado bien puede ser el que dibuja Zoe Berriatúa en Los héroes del mal, su debut en la dirección tras muchos años al otro lado de la cámara como intérprete. La película, presentada en el Festival de Málaga y con un amplio recorrido posterior en otros certámenes nacionales e internacionales, relata el descenso a los infiernos de la delincuencia y la autodestrucción de Aritz, Esteban y Sarita, tres adolescentes que sufren maltrato en su instituto y que se unen en una amistad de supervivencia que acaba convirtiéndose en algo mucho más peligroso, aunque no por ello menos realista. Sin duda, una de las claves del filme es la poderosísima presencia de sus tres jóvenes protagonistas,  interpretados por Jorge Clemente (Aritz), Beatriz Medina (Sarita) y Emilio Palacios (Esteban), quien recibió una mención honorífica en el festival malacitano por su trabajo. Con estos dos últimos intérpretes hemos tenido el placer de compartir un rato de interesante charla.

Emilio (Málaga, 1992) y Beatriz (Castuera, Badajoz, 1992) quedan con Mundo Crítica en un popular restaurante de la calle Génova de Madrid. Vienen de un largo día de entrevistas y ruedas de prensa acompañados por su representante, el también actor Javier Manrique (Camera Café, A las once en casa), pero ni el cansancio que deben llevar encima puede ocultar el cariño que se tienen como compañeros de rodaje y de agencia, el entusiasmo que sienten por su trabajo y la ilusión que les hace poder presentar Los héroes del mal antes de su estreno en cines el 11 de septiembre. Beatriz, siempre sonriente y poseedora de una naturalidad ante la cámara que hace pensar en la jovencísima Candela Peña de Días contados (Imanol Uribe, 1994), debuta en el cine interpretando a Sarita, aunque posee ya un largo recorrido en cortometrajes y teatro, donde ha llegado incluso a interpretar la obra maestra de Sam Shephard, Locos de amor. Emilio, cuya profundísima mirada y talento bien podrían haber acompañado a Juan Diego Botto en Histroias del Kronen (Montxo Armendáriz, 1995), también cuenta con varios cortos a sus espaldas, así como algunos proyectos teatrales y participaciones en series tan conocidas como B&B o El Príncipe, en cuya segunda temporada tiene un papel destacado.

Esto es lo que nos han contado sobre Los héroes del mal:

 ¿Cómo llegasteis al proyecto? Por lo que parece fue un casting bastante largo y complicado hasta dar con vosotros…

Beatriz: Nosotros hicimos la prueba juntos, porque compartimos representante, así que tuvimos la suerte de conocernos de antes y poder ensayar juntos. Hicimos una primera prueba de unas dos horas.

Emilio: Zoe nos ha contado luego que nada más nos vio aparecer por la puerta ya hubo algo que físicamente le recordaba en nosotros a lo que él imaginaba de los personajes. Y él se dijo a sí mismo: “Ojalá que lo hagan bien, porque si encima lo hacen bien…” (risas). Y le gustó lo que vio, y siguió trabajando con nosotros para sacar más y más, y después de ese día él ya tenía decidido que íbamos a ser nosotros, pero no nos dijo nada. Nos hizo esperar otra semana, nos llamó para otra supuesta prueba, y cuando llegamos allí y le preguntamos qué quería que trabajáramos ese día, nos dijo que podía ser lo que nosotros quisiéramos, porque los personajes eran nuestros.

B: Un par de semanas después entró ya Jorge Clemente también.

¿Costó mucho levantar una película tan arriesgada como esta y encontrar financiación? ¿Fue importante la llegada de Álex de la Iglesia a la producción?

E: Se puede decir que Álex de la Iglesia salvó la película, porque gracias a que él entró en el proyecto está pasando todo lo que está pasando.

B: Aun así, incluso después de entrar Álex, siguió siendo un rodaje intenso y duro, porque trabajábamos con cosas emocionalmente complicadas, y la película además se empezó con nada. Álex nos facilitó mucho todo, pero aun así siguió siendo un rodaje complejo para llevarlo a cabo.

E: No es el tipo de película que desde que nace lo tiene todo rodado, pero al final vamos a estrenar en cine.

Aun así, el proyecto siguió siendo muy personal de Zoe, porque Álex de la Iglesia no intervino en nada referente al guión y tuvisteis toda la libertad, ¿verdad?

E: Sí, era un equipo muy pequeño, para lo bueno y para lo malo.

B: De hecho, nosotros conocimos a Álex cuando ya había terminado el rodaje. Él dio total libertad a Zoe y a nosotros.

E: Todos los del equipo estuvimos luchando mucho por el proyecto, arriesgándolo todo porque saliera y trabajando todos mucho para sacarlo adelante.

Vuestros personajes hacen cosas muy reprobables, pero en el fondo son seres frágiles que sufren por la falta de cariño y por el miedo que sienten en su búsqueda de libertad. ¿Cómo se maneja ese torrente de emociones desde el punto de vista del actor?

B: Desde mi punto de vista, todo se basó en comprender a mi personaje y no juzgarla nunca. Estos son personajes a los que se puede querer mucho u odiar mucho. Mi premisa fue no juzgarla en ningún momento e intentar entender desde mi, como Beatriz, qué me llevaría a mi a hacer algo así o sentir las cosas de esa manera. Ayudó también que son adolescentes, que es esa edad en la que no sabes quién eres, tienes mil dudas y también miedo a dar el paso a ser adulto… es un bucle de dudas y miedo que no te deja ser libre.

E: Hubiera sido mucho más difícil hacer estos personajes si no fuera por ese fondo que mencionas de la falta de cariño y el miedo que sienten, porque serían psicópatas o yo no sé qué. Aquí las dos cosas van de la mano. Estuvo muy bien trabajar todo lo que movía a los personajes: ser el nuevo, ser el raro, en el caso de mi personaje también una historia con una novia que le ha hecho mucho daño, ver que pegan a su amigo y también a él… meterse en todo eso era lo que luego nos impulsaba para rodar las escenas en las que los chicos pegan una paliza a un guardia de seguridad, o cuando toman drogas.

¿Era importante que la película en ningún momento juzgase a los personajes?

B: Sí. De hecho en un principio se rodaron escenas en las que aparecían los padres de Aritz y Esteban, pero después se quitaron. Me parece mucho más potente que cada espectador, que es un mundo, decida qué quiere pensar de los personajes y en lo que hay en ellos. Lo fácil sería eso, dar una justificación a sus actos.

E: Además la película en parte plantea eso. Si te juzgo, ¿después qué hago contigo? Cuando yo decido que eres un verdugo o una víctima, ¿después qué? ¿Qué pasa cuando las cosas se vuelven peligrosas? Ese tema está muy presente en la película.

Emilio Palacios y Beatriz Medina en una escena de "Los héroes del mal"

Emilio Palacios y Beatriz Medina en una escena de “Los héroes del mal”

Beatriz, es muy emotiva la escena en que tu personaje “encuentra” sus juguetes. ¿Cómo fue rodarla?

B: Pues no me acuerdo de nada, tal cual (risas). Me acuerdo de que llegamos a las ocho de la mañana al set, y yo no sabía a qué hora me iba a tocar hacerla. A mí me asustaba mucho, porque técnicamente era compleja en el sentido de que primero tenía que rodar con juguetes reales y luego no,  y tenía la presión de que tenía que estar emocionalmente igual en ambas, y a lo mejor podían pasar seis horas entre el rodaje de una y el de la otra. Después de lo único que me acuerdo es de que me puse a trabajarla, la hice, y al final me tiré al suelo porque estaba agotada, no podía más (risas). Pero lo disfruté tanto… cuando me preguntan qué escena me costó más suelo decir esa, pero a la vez es la que más me gustó rodar. Acabé feliz ese día.

Emilio, el final de la película, que compartes con Jorge, también es una secuencia llena de emoción y tensión. ¿Cómo lo trabajasteis?

Por todo el rodaje previo, ya estaba toda la carne en el asador para llegar a ese momento con la confianza y el nivel de emoción que requería la escena. Estuvimos un día entero rodando, pero fue la escena en que Jorge y yo estábamos más concentrados y compenetrados. Lo difícil era plasmar ese sentimiento de culpa del personaje. Hay vidas en juego en ese momento, y mi personaje tiene que averiguar si Aritz es inocente o no, si merece morir o no… todo eso estaba por ahí y fue difícil, pero también precioso. Me encantó rodarlo.

Vosotros ya os conocíais, pero ¿cómo fue el trabajo con Jorge Clemente? La clave para que la película funcionara sin duda era la conjunción entre vosotros tres.

B: Desde el principio la conexión con Jorge fue buenísima y empezamos a trabajar juntos todo el rato. Cuando no se podía ensayar con Zoe, nos íbamos los tres juntos a barrios de la periferia donde nos cuadraba que pudiesen vivir estos personajes, a pasar tardes como las pasarían ellos… obviamente sin pegar a nadie (risas), pero fue un trabajo muy bonito y muy en equipo. Todos teníamos muy claro que, o estábamos todos a una, o no habría quien sacase adelante la película.

¿Cómo fue el trabajo con Zoe, teniendo en cuenta que él también es actor además de director?

E: Fue genial. Zoe es un torrente de energía, lo que fue muy necesario para sacar la película adelante. Él además te lleva mucho al límite, y sabe llevarte al punto justo de emoción que necesitas cuando se dice “acción”. Te contagia mucho su garra y te hace sacar la tuya.

B: Además él entendía muy bien las particularidades de cada uno, y sabía que yo a lo mejor necesitaba una cosa distinta de lo que pudiera necesitar Emilio, o Jorge, y nos dirigía a cada uno como lo necesitábamos. Ver que quien está dirigiendo te mira y  ve cómo estás en ese momento da mucha confianza. Al final todo se basaba en una confianza mutua entre él y nosotros.

¿Creéis que el momento tan complicado que vive nuestro país está influyendo para que se hagan películas como esta, tan arriesgadas y valientes, que hablan de forma directa de los problemas de la gente?

B: Yo creo que el momento tiene que ser siempre. Espero que nunca dejen de hacerse películas así. Películas que, más allá de que sean mejores o peores, tenga alma y gente detrás que diga: “Yo creo en esto y apuesto por ello”. Y por supuesto, que tengan la suerte de tener una distribuidora y que la película se pueda ver, como nos ha pasado a nosotros, porque por desgracia hay muchísimo cine del que nadie sabe nada porque no llegan a salir del cajón. Sí creo que seguramente estamos en un momento más conveniente, por la situación, pero espero que dentro de treinta o cuarenta años siga siendo así.

E: Hablando como artista, creo que sí es verdad que, cuando se ve tanta injusticia y a tanta gente pasándolo mal a tu alrededor, se tiene que dar algo que es natural, que es decir: “Vamos a dejarnos de tonterías. Vamos a hablar de esto y vamos a afrontarlo”. Ahora es el momento, sí.

Beatriz Medina y Emilio Palacios en un momento del rodaje de "Los héroes del mal"

¿Cómo vivisteis la presentación de la película en el Festival de Málaga, siendo además de allí? (Beatriz nació en Badajoz, pero vivió muchos años en Málaga)

B: Nos hacía mucha ilusión. Yo había visto el festival muchos años y siempre pensaba: “¡Qué guay tiene que ser estar ahí!”. Y de repente vernos allí con una película como las que decíamos antes, que no esperas que salga del cajón, estrenando en un festival así… impone, impone mucho. Pero es muy bonito, y yo estoy… agradecida no, lo de después. Y no solo por Málaga. También hemos ido a Alicante, Oviedo, Moscú, Los Angeles… en todos los sitios nos han cuidado mucho.

E: Además a mí me dieron la Mención Especial en Málaga… me sentí genial, muy orgulloso y contento de que la película recibiera un premio a través de mí. No olvidaré nunca cuando subí al escenario a recogerlo.

¿En qué proyectos os vamos a poder ver próximamente?

E: Yo he estado todo el verano rodando en Catalunya una película para TV3 que se llama Ebre, del bressol a la batalla, que cuenta la historia de la Quinta del Biberón en la Batalla del Ebro, en la Guerra Civil, y también he rodado con Manuela Moreno su segunda película, que se llama Rumbos. Y también estoy en el último capítulo de El Príncipe (Telecinco), donde mi personaje va a tener una participación bastante importante.

B: Yo he protagonizado una película documental que se llama 249. La noche en que una becaria encontró a Emiliano Revilla, que dirige Luis María Ferrández, y en la que doy vida a María José Sáez, la mujer que encontró al empresario Emiliano Revilla, que llevaba ocho meses secuestrado por ETA. Es un personaje fascinante, porque además ella fue una mujer que tuvo que luchar mucho para ser tomada en cuenta en un mundo de hombres como era el periodismo, a la que nadie hacía mucho caso por ser mujer… y al final fue ella quien encontró a Revilla.

Emilio, Beatriz, muchas gracias por hablar con Mundo Crítica. Os deseamos toda la suerte del mundo con la película y con vuestros próximos proyectos.

E, B: Muchas gracias a vosotros.

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