Entrevista a Adelfa Calvo

“Existen las segundas oportunidades y este papel ha sido un regalo”

En una de las terrazas del histórico Hotel María Cristina y en el inigualable marco del Festival Internacional de Cine de San Sebastián, sin lluvia y sin frío, charlamos con una sonriente Adelfa Calvo (Málaga, 1962) en relación a su inmensa actuación en El autor, la última película del almeriense Manuel Martín Cuenca, que se ha presentando en la Sección Oficial del Zinemaldia. Célebre por su personaje de Rosario Castañeda en la serie de televisión El secreto de Puente Viejo, emitida por Antena 3, ahora con este maravilloso papel en el cine le va a suponer a Adelfa un paso gigantesco en su carrera. De esto precisamente comenzamos la entrevista, no sin antes mantener una breve conversación en la cual dialogamos sobre ciertas singularidades de nuestra tierra, Andalucía, y de los andaluces y nuestra diferencia con los vascos, además de pedirme que nos tuteáramos.

Voy a ser directo Adelfa, ¿tienes ya preparado el discurso para los Goya o estás en ello?

¡Ay! No me digas eso. (Se ruboriza). Yo ahora estoy muy contenta. Para mí este papel ha sido un regalo. Lo demás ya se verá.

Me ha gustado mucho lo que has dicho en la rueda de prensa, donde te has emocionado, sobre las segundas oportunidades en los actores de cierta edad. Es cierto y es algo que ocurre de vez en cuando. Tenemos casos a nivel nacional como María Galiana o Carlos Álvarez-Nóvoa, por citar dos intérpretes muy ligados a Andalucía.

Efectivamente existen estas segundas oportunidades. Es verdad, yo tengo 55 años, he hecho mucho teatro, he hecho televisión, pero una oportunidad como esta no se presenta todos los días. Yo soy una mujer positiva, que digo que nunca se puede perder la esperanza y que sé que siempre te pueden pasar cosas buenas, y es que todo esto que me está ocurriendo ha sido un regalo. Al igual que trabajar con Manuel (Martín Cuenca), que es un maravilloso director de actores. Está siempre pendiente, dándote notas, se encuentra constantemente pegado a ti, te sorprende a cada instante, y te dice cosas al oído, algunas veces barbaridades como que me meta con Javier (risas). Así luego los espectadores ven a los personajes de verdad, auténticos. El proceso con él ha sido muy gratificante. Y estoy ahora enormemente feliz.

¿Cuándo fue la primera vez que leíste el guion?

Yo hice la prueba del casting estando presente Manuel y desde que me presenté allí hubo feeling entre los dos. Yo les debo mucho a Yolanda y a Eva, las directoras de casting, que son mis hadas madrinas. Y aparte de que son unas grandísimas profesionales que saben descubrir a nuevos talentos de nuestro cine, ellas te hacen sentir como en casa y el proceso es mucho más fácil. Además, las dos le comentaron a Manuel que yo cantaba, pues aunque mucha gente no lo sabe yo vengo de una familia de flamencos y copleros. Mi abuela era la Niña de La Puebla y como no podía ser de otra manera yo me he criado en ese ambiente. Cuando Manuel supo que yo también podía darle al cante él ya tuvo claro que yo era su portera.

¿Llegan muchos papeles para cine cuando se es una mujer con más de 50 años?

Mira, yo es algo que quiero decirlo. Las mujeres en el cine estamos muy olvidadas, siempre teniendo que tener un físico muy particular. Y yo quiero reivindicar el físico de una mujer que se pasa de kilos pero que se siente bella, que quiere enamorarse, que quiere disfrutar del sexo y que quiere reírse mucho. Esto hay que reivindicarlo más, porque parece mentira que nosotros, en este mundo del arte y del cine, que se supone que tenemos una mente muy abierta, luego nos encorsetamos en que la mujer tiene que cumplir ciertos cánones de belleza. Y yo este papel lo he hecho primero por mí, porque yo soy así, con unos kilos de más y no pasa nada, y luego por muchas mujeres que son así y que creo que se van a sentir muy identificadas conmigo. Y eso me hace sentir muy orgullosa. Que esta película me dé la oportunidad de hacer un personaje tan bonito y que encima yo pueda gritar “¡Venga, mujeres, que aquí estamos!”.

Precisamente te quería preguntar por las escenas en donde tu personaje sale completamente desnudo. ¿Estaba ya en el guion desde el principio?

Sí, estaba todo en el guion. A ver, el plano del que hablamos es un plano matador. (Risas). Pero es precisamente lo que Manuel quería reflejar. A mí al principio me dio miedo, como todos yo tengo mi pudor, y además si sabes que el cuerpo de una no es el que la gente quiere ver, así de claro. Por eso muchas veces pienso en lo valiente que he sido, gracias también a un estupendo equipo que siempre estuvo arropándome, que no paraban de repetirme lo hermosa que era, lo guapa que estaba. Javier me decía, “venga Adelfa, que esta va a ser la escena de amor del 2017”. (Más risas). Luego cuando vi la película me eché las manos a la cabeza al ver el plano y dije que mataría a Manuel. ¿No podía haber puesto la cámara en otra parte? (Adelfa no deja de reír). Pero lo más importante es que me he dejado el alma en la película. Y eso se aprecia por ejemplo en la escena del karaoke, donde intento darlo todo. «Se nos ha hecho tarde. Entre risas y llantos la vida se ha ido», eso se dice en Se me enamora el alma, la copla de Perales que yo canto, y le da mucho sentido al personaje, el de una mujer que a su edad quiere vivir.

¿Te recomendó Manuel algunas películas o personajes de ficción como referencias para que crearas a esa entrometida portera?

Él me hablaba mucho de Madame Bovary para que me inspirara. “Tú eres una mujer hermosa, que has sido hermosa, y te tienes que querer” me decía Manuel frecuentemente. Él me insistía en que era la mejor, que era bella y que me comiera al personaje de Javier (Gutiérrez).

Sevilla es otro personaje más en la película y el rodaje tuvo lugar de forma íntegra allí, ¿cómo lo viviste?

Fíjate, con una de las cosas con las que yo me quedo es con la experiencia del rodaje. Ha sido muy bonito el proceso de encontrarme con Sevilla, donde estuve casi un mes preparando el personaje y por la que me hice unos grandes paseos por la ciudad que me sirvieron muchísimo después. Sentir esa maravillosa ciudad y respirarla durante mi estancia allí hizo que posteriormente me lo llevara al rodaje. Es algo que Manuel quería que hiciésemos y así fue. Que viviésemos la ciudad, que la respiráramos.

Después de El autor, ¿te apetece seguir haciendo cine?

Sí. Cine y lo que encarte. Porque a mí el teatro me gusta mucho también. Así como la televisión. Yo lo que quiero es que esta película me traiga mucho trabajo, que la gente me vea y se fijen en mí para futuros proyectos. Que me den personajes tan maravillosos como el de la portera y seguir adelante. Eso es lo que deseo.

Estoy seguro que así será. Gracias y muchísima suerte.

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