El muñeco de nieve

Cuando la intriga se vuelve absurda

Dentro de la intriga existe un abanico enorme de posibilidades que siempre respetan la esencia. Esa esencia se ve plasmada en lo que considero lo más importante en un thriller intenso: la ambientación. Si te rodeas de un ambiente hostil y tenue, sin necesidad de ser oscuro ni escondido, tienes ya ganado prácticamente al espectador. La tensión latente debe estar presente continuadamente en la historia, en cada conversación, en cada imagen, en cada escena, y eso es lo verdaderamente difícil de un thriller de este estilo. Hace unas semanas pusieron el tráiler de El Muñeco de Nieve en el cine: una mujer recibe una bola de nieve en la espalda, se gira y ve que algo va mal. Entonces todo se torna oscuro y aparece un muñeco de nieve, y saltan a escena los protagonistas. “¡Dios mío!” pensé. Me habían ganado, se veía una película trabajada, un material potente (basado en un libro de Jo Nesbo, el escritor de intriga nórdico por antonomasia) y un ambiente completamente atractivo que a mí me ganó. Me lancé a verla sin conocer ninguna opinión, estrenándose de hecho en España antes que en EEUU, y con muchísimas ganas entré al cine hasta que, pasaron cincuenta minutos, y entendí todo. Me habían engañado.

Harry Hole investiga la desaparición continuada de una serie de mujeres. Todas comparten un patrón común, y deben investigar que está ocurriendo y quién es capaz de cometer unos asesinatos tan crueles y que, además, va dejando pistas y conoce a los policías que encabezan la investigación. En cada nevada se produce una desaparición donde, posteriormente, es descubierto el cadáver desmembrado en alguna parte alejada de la desaparición. Michael Fassbender lidera las caras visibles de esta película donde un Val Kilmer muy desmejorado es el gran secundario. El comienzo es una burla, te presentan a Hole como un investigador desmotivado y borracho, sin expectivas y con ninguna esperanza por salir de esa vida sedentaria. Más adelante conoce a su compañera con la que investigará estas muertes, para entonces ya habrá pasado una larga media hora donde no ha habido ninguna tensión.

Tomas Alfredson es un director sueco con una trayectoria destacable. Su terrorífica Déjame Entrar (versión sueca) fue toda una revolución del género. Unos años después se lanzaría al cine americano con El Topo, toda una lección política de gran calidad y con un desarrollo muy bueno haciendo ameno un buen libro de John Le Carré. Viendo estos antecedentes uno no podía estar más contento por la elección del director, conocedor además del territorio nórdico y sabiendo que podía sacar un gran partido a este best-seller. Pero claro, si el guion es tan sumamente malo, ni el mejor director de la historia es capaz de sacar a flote esto. Además, tampoco es que la dirección sea algo exquisito, mas bien transita en una mediocridad repetitiva donde para generar tensión meten una música cansina y ese vaho nevado típico del norte que parece ser son los únicos recursos para que uno se asuste. Tampoco ayuda el hecho de que el asesino se va mostrando muy obviamente, los policías son bastante estúpidos y no se enteran de absolutamente nada y además les van mintiendo de manera continuada sin siquiera darse cuenta.

El problema más gordo de esta historia es condensar una novela tan intensa en una película de dos horas. Siempre que el guionista tiene ese reto hay que utilizar algunos recursos fáciles y tontos, algunas evidencias que hagan mover la investigación rápidamente sin que te preguntes la razón, pero de eso a encontrar tantísimas incoherencias va un mundo. Están investigando una desaparición y el marido de la desaparecida les miente, ¿por qué? no se sabe, porque luego no se explica, de hecho ni está implicado en su desaparición. Entonces, ¿para qué mentir? Por otra parte introducen el personaje de uno de los mandatarios Finlandeses que es el encargado de organizar los JJOO de Invierno, se abre una subtrama que parece interesante y podría enlazar con la principal, pero qué va… eso sería demasiado obvio. Esa trama desaparece y punto, ni se cierra ni se permiten una explicación. ¿Para qué ponerlo?

La palabra es INCONEXO. Las pruebas tiran a un lado, ellos van para otro, y el asesino casi que se auto inculpa ante la inoperancia de la investigación. Yo conozco al Harry Hole de Jo Nesbo, y ni es tonto, ni se deja engañar y, ni mucho menos, si ve algo que no le cuadra se olvida. En esta película Harry Hole parece una caricatura de La Hora Chanante, el asesino parece sacado de Scary Movie y la tensión es similar a leer Teo va al circo, ninguna. A mí no me vuelven a engañar, pero El Muñeco de Nieve es de las peores películas de tensión de los últimos años.

Calificación: 1,5/10

 
 

Título original: The Snowman

Año: 2017

Duración: 125 min.

País: Reino Unido

Director: Tomas Alfredson

Guión: Matthew Michael Carnahan (Novela: Jo Nesbø)

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Dion Beebe

Reparto: Michael Fassbender, Rebecca Ferguson, Charlotte Gainsbourg, Jonas Karlsson, J.K. Simmons, Val Kilmer, James D’Arcy, Chloë Sevigny, David Dencik, Michael Yates, Jamie Clayton, Toby Jones, Sofia Helin, Ronan Vibert, Jakob Oftebro, Alec Newman, Silvia Busuioc

Productora: Another Park Film / Universal Pictures / Working Title Films

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