El juez

Cuando el amor platónico se vuelve real

El Juez_MC3Puede que el arranque de ‘El juez’ nos haga creer que vamos a ver la típica historia protagonizada por un hombre rígido, algo misántropo, al que todos temen, odian y ridiculizan. Sin embargo, las apariencias engañan. Christian Vincent nos presenta un extraño y irresistible ejercicio de mestizaje de géneros (tan opuestos, contra natura, como la comedia romántica y el cine judicial), cuyos ecos resuenan en la coraza de un personaje que seguro estaría gustoso de despojársela para enamorarse como un adolescente. El contraste entre la sórdida historia que se debate en los tribunales (un parricidio) y el reencuentro entre el juez y una miembro del Jurado marcan el argumento de esa película.

El guion y el casting de “El juez” son sin duda alguna el engranaje que dota de cierto poder al proyecto presentado en esta película.  Por lo tanto, no se puede obviar el hecho que tanto el mismo Christian Vincent como el actor Fabrice Luchini se llevarán el reconocimiento en el pasado festival de Venecia al mejor guión y actuación respectivamente. A su vez, la actriz Sidse Babett Knudsen se alzó con el Premio César, de cine francés, como mejor interpretación de actriz secundaria.

El director logra conjugar a la perfección el más macabro suceso, como es el caso que se abarca en el juzgado, suscitando cierto suspense e inteligencia en la búsqueda de una resolución, con un humor un tanto absurdo de circunstancias que siempre goza del buen hacer y la elegancia características de la cinematografía de su país de procedencia. Y si bien en sus inicios se antoja monótono y frío, en cuanto su director se anima a abrir las posibilidades del relato incluyendo a otros factores más allá de los allegados del juez, encontramos ciertos aspectos interesantes como la confluencia y convivencia con la multi culturalidad o la puesta en duda del procedimiento judicial.

Luchini interpreta a un hombre endeble, solitario, tímido, metódico, ( o más bién podría definirse como maniático), que se haya inmerso en pleno proceso de divorcio y que se hospeda solo en un hotel Es la clase de hombre que nunca se olvida de repasar concienzudamente sus expedientes del día siguiente antes de acostarse.

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Este individuo austero también es el juez más temido del Tribunal Penal de Saint-Omer. En los pasillos del juzgado, a sus espaldas (o casi), lo llaman el juez “de dos cifras”, porque generalmente condena a los acusados declarados culpables a penas de cárcel muy largas.

Apenas se relaciona con sus compañeros de juzgado. Estos, a cambio, le responden con falsedad, difundiendo malintencionados bulos sobre él a la vez que intentan hacerle la cama (laboralmente hablando). El es quien da la impresión de ser víctima de persecución. Desde el principio, a pesar de su severidad, uno siente empatía con ese hombre solitario del que todos se burlan, cuya honradez como juez nunca se cuestiona,.

Una mañana al comenzar su jornada judicial, precisamente, en las filas del jurado que debe pronunciarse sobre el caso de un padre acusado de haber matado a golpes a su bebé. Un hombre cuya defensa, bastante desgarradora, consiste en repetir una y otra vez que él no ha matado a su hija, nuestro juez se fija en el rostro de una mujer de apariencia tranquila y sobria que se expresa con un ligero acento extranjero. Desde el primer intercambio de miradas, juez y jurado se reconocen, pero debido a su cometido deben guardar discreción, una discreción que constituye la delicadeza de esta película, a medida que, sin prisa y con mucha sensibilidad y humanidad, toma la forma de una humilde historia de amor, sin exageración, pero que no deja espacio para la superficialidad.

Todo esto supone para nuestro juez un soplo de aire fresco y el retorno de un amor platónico. Porque ambos ya se habían conocido años antes cuando ella le asistió como médica durante una convalecencia en el hospital. Pero aunque él ya le había echado el ojo, como buen tímido necesitaba más que unos días en el hospital para atreverse a intentar algo con ella.

El juez (L´Hermine) es una película sencilla, teatral en su planteamiento y de una tremenda verosimilitud en todos los personajes e interpretaciones. Otra seña de identidad del buen cine francés. Y nos deja para el recuerdo a esa pareja  llena de encanto y ternura. Su “enamoramiento a la francesa”, ( que nada tiene que ver con » despedirse a la francesa» ),  hace que soñemos despiertos, y que nos venga a la mente aquel o aquellos amores platónicos que fueron  la causa de nuestros desvelos. Afortunadamente «soñar despierto» es gratis, y no está sujeto a gravámenes .

La película, sin ser ni mucho menos una obra maestra, dejará más que satisfechos a los amantes del buen cine y de las emociones sinceras. La película rebosa naturalidad y su visionado resulta más que recomendable.

 

Calificación:6,5/10

 
 

El_juez_MC CartelAño: 2015

Duración: 98 min.

País:  Francia

Director: Christian Vincent

Guión; Christian Vincent

Música: Claire Denamur

Fotografía: Laurent Dailland

RepartoFabrice Luchini, Sidse Babett Knudsen, Miss Ming, Berenice Sand, Claire Assali,Floriane Potiez, Corinne Masiero

Género: Comedia | Drama judicial

 

 

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