Ecos de Turner y Whitman en Mad Max: Fury Road

Desierto y oasis

Es notoria la importancia de la naturaleza en las obras del pintor inglés William Turner y el escritor estadounidense Walt Whitman. Asimismo, se aprecia en Mad Max, la celebrada saga post-apocalíptica de George Miller, cómo la naturaleza también es un elemento fundamental en la trama. Sin ir más lejos, un desolador futuro condicionado por la escasez de agua, energía y petróleo y en el que se sobrevive a duras penas al haber agotado los recursos del planeta Tierra es el punto de partida del guion. Con esto, podemos hallar interesantes paralelismos entre la cuarta entrega de la saga del realizador australiano y las obras de los otros dos artistas citados.

«La vida es desierto y oasis. Nos derriba, nos lastima», reza el célebre poema apócrifo atribuido por algunos a Whitman. Constantemente el individuo se ve abocado a superar adversidades que se presentan en nuestro camino más a menudo de lo que desearíamos. Reveses que ponen a prueba nuestro instinto de supervivencia. Tales enfrentamientos se ilustran en la visión del ser humano como espécimen diminuto ante los problemas, los cuales se tornan gigantes y se observan simbolizados en fenómenos meteorológicos extremos en las imágenes que acompañan a este texto. En los ejemplos expuestos los infortunios no han de ser resistidos en soledad, sino en compaña.

En el primer óleo de Turner (Steam-Boat off a Harbour’s Mouth in Snow Storm, 1842) la tripulación es un barco de vapor que se enfrenta a una tormenta de nieve, mientras que en la secuencia de Miller la tripulación es un carro de motor que ha de afrontar una tormenta de arena. Los vientos serán protagonistas en varias escenas, pues harán más grande al oleaje en el trémulo mar y más poderosa a la ventisca en el asfixiante desierto, quienes unidos a las nubes y granizos por una parte, y al fuego y azufre por la otra, formarán un sublime caos, una vigorosa vorágine. Agua y polvo magnificados como males que rebasar.

La fuerza de la todopoderosa madre naturaleza es ingobernable. Y la brutalidad de sus efectos indescifrables. Max, Furiosa y compañía se topan frente a frente con la inmensa polvareda al igual que ocurre con Aníbal y su ejército con la tempestad, en el segundo de los óleos del pintor inglés (Aníbal cruzando los Alpes, 1812). Ambos echando la vista hacia arriba y contemplando en el horizonte lo que tendrán que atravesar. Cuando de pronto la oscuridad se hace protagonista, nuestro futuro se vuelve negro y la resistencia se convierte en nuestro único objetivo. Cuesta mantenerse firme y seguir hacia adelante, a la espera de próximos desafíos. Pero debe intentarse salir a flote, con oxígeno, de las borrascas de la vida, de los vendavales de la existencia, pues «aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa».

Fotograma de Mad Max: Fury Road (George Miller, 2015)

 

Steam-Boat off a Harbour’s Mouth in Snow Storm (J. M. William Turner, 1842)

 

Aníbal cruzando los Alpes (J. M. William Turner, 1810-1812)

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