Deuda de honor (The Homesman)

Canción triste de la frontera

Curiosa carrera sin duda la de Hilary Swank.

Apenas había participado en cuatro películas no muy lustrosas cuando fue escogida para interpretar la trágica vida de Brandon Teena en Boys don’t cry (Kimberley Pierce, 1999). Después de los halagos y los premios, prácticamente desapareció en demasiadas naderías y fracasos comerciales hasta resurgir cual ave fénix de las cenizas de la «maldición del Oscar» con su Maggie Fitzgerald de Million dollar baby (Clint Eastwood, 2004), uno de los personajes más inolvidables de los últimos años, en una cinta absolutamente magistral del protagonista de Harry el Sucio. Después, de nuevo el olvido y las propuestas cinematográficas insulsas, aderezado con algún cierto éxito comercial (Posdata: Te quiero, dirigida en 2007 por Richard LaGravanese) y pocos que recuerden quién es esta intérprete.

Resultado: Swank es una de las actrices que menos partido ha sacado al hecho de tener en su casa, así como quien no quiere la cosa, dos Oscar, entre otros muchos premios. Dos menos que Katharine Hepburn y los mismos que, atención, Meryl Streep, Ingrid Bergman, Vivien Leigh o Jodie Foster, que se dice pronto. Y ahora, pudiendo verla por fin en España en Deuda de honor (The Homesman), si algo queda claro es que no se trata de falta de talento, ni ha conseguido tanto por pura suerte. La han dirigido de maravilla, sin duda, sobre todo Eastwood y ahora Tommy Lee Jones, pero Swank es una gran actriz, prodigiosa incluso a ratos. Cuando quiere, so sí. O cuando acierta con el proyecto, que es algo que no se ha dado mucho en su carrera.

En Deuda de honor, sin duda ella es el alma de la película, aunque llegue el momento en que el peso del relato recaiga más, por exigencias del guión, en el propio Jones. La recreación de Swank de esta Mary Bee Cuddy, solterona impenitente de gran corazón, inquebrantable voluntad, respetabilísima dignidad y sobre todo unas enormes ganas de amar y ser amada, es digna de todos los elogios. Ayudada por una caracterización espectacular que la hace parecer mayor, ajada y amargada, Swank es todo corazón y no tiene que esforzarse para hacer creíble a su personaje. Tommy Lee Jones, aparte de ponerse detrás de la cámara con notable pericia, realiza también un interesante trabajo delante de ella, muy matizado y muy creíble como el clásico hombre Oeste de pocas palabras (muchas veces casi murmuradas), arisco pero de buen corazón. atención también a Hailee Steinfeld y Meryl Streep en roles breves pero intensos.

Pero sin duda lo mejor de la película es la atención que presta a la mujer, la gran olvidada del western, reducida casi siempre al rol de prostituta o acompañante del protagonista, y siempre símbolo de los muros que coartan la libertad del hombre (ya saben… caballo, pradera y pistola como ejercicio máximo de la libertad; mujer como elemento perturbador de esa paz que el cowboy encuentra en la naturaleza y con sus compañeros masculinos de correrías). Deuda de honor es una alabanza a todas esas mujeres que compartieron con los hombres las penurias de un territorio fronterizo lleno de peligros y tragedia, y la manera en que se tratan sus trastornos psicológicos es desgarradora. Jones filma algunas escenas francamente aterradoras (esperen a ver el momento que propicia la locura de Theoline Belknapp… una de las escenas más terribles del año) y capta perfectamente ese ambiente enfermizo de frontera y desierto, ayudado por la inmensa fotografía del siempre excelente Rodrigo García y la música crepuscular de Marco Beltrami.

El problema de la película es que, después de un gran comienzo, el interés del relato sube y baja continuamente porque el guión no sabe estar a la altura de la interesante premisa. Los personajes de las tres mujeres trastornadas a las que Cuddy y Briggs llevan a la iglesia donde han de ser tratadas aparecen y desaparecen sin orden ni concierto, y las aventuras del dúo por las praderas no resultan demasiado estimulantes para el espectador (ver el encuentro con los indios). Así, termina por sobrarle metraje por todas partes y el ritmo se resiente por esa falta de concreción narrativa, a pesar de la simpleza de la historia. Esto se nota muy especialmente en ese segmento final en el que Briggs asume más protagonismo.

Aun así, buena elegía de Tommy Lee Jones para un tiempo de enormes penurias y sobre todo para la mujer ese ser olvidado y condenado siempre a lo peor al que el realizador mira con enorme y cariñoso respeto.

 

Lo mejor: Hilary Swank y la enorme sensibilidad con que se retrata la situación de la mujer en el Oeste.

Lo peor: El interés y el ritmo de la historia no son constantes, y es demasiado larga.

Calificación: 7,5/10

 
 

Título original: The Homesman

Año: 2014

Duración: 122 min.

País: Estados Unidos

Director: Tommy Lee Jones

Guión: Tommy Lee Jones, Kieran Fitzgerald, Wesley Oliver

Música: Marco Beltrami

Fotografía: Rodrigo Prieto

Reparto: Tommy Lee Jones, Hilary Swank, Grace Gummer, Miranda Otto, Sonja Richter,David Dencik, John Lithgow, Tim Blake Nelson, James Spader, William Fichtner,Jesse Plemons, Evan Jones, Hailee Steinfeld, Meryl Streep

Productora: Roadside Attractions / Sabian Films / The Javelina Film Company / Ithaca

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