Dale duro

Matón a marchas forzadas

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A pesar de que el dinero parecía tenerle asegurado el resto de su vida, al multimillonario James King (Will Ferrel) le ha surgido un problema. Un verdadero problema. O qué demonios… un problemón más bien ya que, de buenas a primeras y por una mala jugada, este lobo de las finanzas se ha visto involucrado en una serie de operaciones fraudulentas que le van a llevar a ingresar en prisión en cuestión de días.

Al pobre de James (una persona que en el fondo es más ingenua de lo que podría pensarse en un principio), por supuesto, se le viene el mundo encima. ¿Como va a sobrevivir una persona como él, acostumbrada a vivir entre algodones, a la peligrosísima cárcel de San Quentin? A saber… A James solo se le ocurre llorar desconsoladamente, el panorama no se le puede presentar más en contra, se acabó lo de ser el lobo de los números, ahora toca ser el corderito de los demás. O lo mismo no… porque ¿qué problema hay que el dinero no pueda solucionar? Una vez James deja los lloros de lado y permite que su cerebro empiece a funcionar termina optando por una solución tan excéntrica como desesperada. Contratar a Darnell, el chico afroamericano que le limpia el coche, para que éste le entrene y le dé las claves para ser un matón al que nadie tenga el valor de enfrentarse. Lo que James King no sabe es que Darnell le va a mentir para conseguir la jugosa cifra de la oferta, un dinero que necesita desesperadamente. Víctima de sus propios prejuicios, James cree que, por el simple hecho de ser negro, ese chico que le lava el coche debe de ser un hombre con experiencia en prisión, un tío duro de esos que conoce las reglas de la calle y las pandillas con las que va a tener que lidiar entre rejas. Pero nada más lejos de la realidad, pues Darnell es más bien un buscavidas afable que progresa en la vida como puede y está a cargo de una familia humilde.

Éste es el punto de partida de Dale duro (Get Hard, Etan Cohen; 2015) una comedia que tira de humor grueso, clichés esperpénticos e incorrección política para hacer reír al espectador. El proceso de entrenamiento forzoso al que debe someterse el WASP yuppie de clase alta al que interpreta Will Ferrell para convertirse en matón es el pilar central de una película que renuncia a desarrollar una trama mínimamente elaborada para centrarse en sus numerosos gags y situaciones delirantes. La química entre Ferrell y Kevin Hart es quizás lo más recalcable de una producción demasiado irregular y bastante aburrida en general, ya que, aparte de dos o tres escenas puntuales, el conjunto no pasa de ser un abanico de situaciones y chistes mil veces vistos los cuales, si bien sirven para pasar el rato, no aportan nada nuevo ni provechoso. Su humor de trazo grueso recuerda a otras películas de temática similar, por poner un ejemplo El gran Stan: El matón de la prisión (Rob Schneider, 2007) una cinta con la que guarda bastantes paralelismos, no solo por sus chistes sobre homosexuales, sodomía y gracietas racistas, sino por el pobrísimo resultado final que ambas demuestran como pieza cómica.

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No se trata de pedirle peras al olmo, pero aun bajando el rasero de exigencia a cotas muy relajadas Dale duro fracasa escandalosamente. Una comedia que tiene el efecto de cansar a quien la ve cuando lleva escasos 40 minutos no tiene razón de ser. Tan solo quien tenga unas excesivas ganas de ver algo con lo que no haya mucho que comerse la cabeza o simplemente quiera matar el tiempo puede resultar mínimamente satisfecho con una película como ésta. Por lo demás, pagar en taquilla para ver Get Hard en pantalla grande es un acto reservado solo para los más valientes.

Ni las parodias sobre el rollo gangsta de las calles de Compton con música rap de fondo y Will Ferrell vestido a lo estrella del hip-hop, ni la consciente y continua sobreactuación del mismo ayudan a levantar el asunto. Todo está demasiado visto y demasiado quemado como para despertar más que alguna sonrisa esporádica. Y es que no… no basta con unos pocos fogonazos de ingenio o con tener a dos cómicos solventes para tener una buena comedia.

En cuanto a la dirección de Etan Coen, poco cabe decir, ya que ésta es meramente funcional y no se sale de los patrones habituales de este tipo de comedia. Si acaso, cuando destaca, lo hace para mal en algunas escenas que se alargan demasiado y no saben distinguir el momento en el que un gag deja de funcionar. Por lo demás, poco que subrayar; personajes secundarios sin miga, mucha música mainstream, alguna que otra referencia al cine de John Singleton y  una resolución atropellada y tontorrona para una trama que deja de importar quizás demasiado pronto.

En definitiva, Dale duro ofrece demasiado poco como para que se pueda hablar bien de ella. Etan Coen ha decidido apostar por el ser reincidente y repetir fórmulas mil veces vistas. Lo mismo esto debería ser delito, teniendo en cuenta la condena que más de uno va a pasar cuando tenga que ver su película, sobre todo si es de esos espectadores que no toleran el humor sexual y políticamente incorrecto. En ese caso, fuerza… todos pagamos por nuestros errores alguna vez. Todos hemos estado alguna vez en el lugar equivocado y el momento equivocado. Si no, que se lo digan a James…

Calificación: 3/10

 
 

Dale_duro_Ge_cartel_MCTítulo original: Get Hard

Año: 2015

Duración: 100 min.

País: Estados Unidos

Director: Etan Coen

Guion: Jay Martel, Ian Roberts, Etan Cohen, Adam McKay

Música: Christophe Beck

Fotografía: Tim Suhrstedt

Reparto: Will Ferrell, Kevin Hart, Alison Brie, Dan Bakkedahl, Mariana Paola Vicente, Matt Walsh, T.I., Christopher Heskey, Taryn Terrell, Gary Owen, Paul Ben-Victor,Kenneth Kynt Bryan

Productora: Gary Sanchez Productions / Warner Bros.

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