Corazones de acero

Salvar a los soldados del Fury

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Segunda Guerra Mundial.

Soldados americanos tras las líneas enemigas.

Líder carismático, pelotón clásico (latino gracioso, artillero duro, etc), joven novato al que le repugna la guerra y matar pero poco a poco va madurando y encontrando su sitio. Líder carismático se convierte en una suerte de mezcla entre padre y amigo para el jovencito escrupuloso.

Seamos sinceros. ¿Cuántas veces hemos visto ya esto? Pues eso es lo que nos cuenta Fury, titulada en España Corazones de acero.

Continuamente da la sensación de que la película de David Ayer es, en una palabra y por injusto que suene, innecesaria. No lo tenía fácil. Se han hecho tantas y tan buenas películas sobre la Segunda Guerra Mundial que es ya muy difícil hacer algo nuevo que verdaderamente merezca la pena, y aquí no se ha conseguido. Es una lástima, porque Corazones de acero tiene una excelente factura técnica (atención a la dirección artística, el maquillaje o esa fotografía pesadillesca y grisácea), las escenas bélicas están bien rodadas por Ayer y es entretenida a pesar de su excesivo metraje (¿más de dos horas para contar esta historia?), pero el guión es una acumulación de tópicos continua que se suceden ante los ojos del espectador sin emoción, sin alma, sin nada que fije la película en la memoria. Todo lo hemos visto ya antes y lo hemos visto muchísimo mejor. No hay interés por acompañar a los personajes en su viaje, porque se adivina el final desde el minuto uno y porque están tan pobremente desarrollados que no importa mucho lo que les pase.

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Ni siquiera de los actores saca Ayer el máximo partido. Brad Pitt está con el piloto automático y se aleja de la línea ascendente que había mantenido en los últimos años demostrando su versatilidad en proyectos tan distintos como El curioso caso de Benjamin Button, El asesinato de Jesse James, El consejero, 12 años de esclavitud, Moneyball, Babel o Malditos bastardos, sin ir más lejos. Aquí parece a medio gas todo el rato, confiando en la mirada perdonavidas que tanto explotó en los primeros compases de su carrera y gritando mucho a lo R. Lee Ermey para que a nadie se le pase por alto que está interpretando a un militar muy duro, pero con corazón. Lo mismo se puede decir de Logan Lerman, quien repite prácticamente plano a plano su actuación de Noé, con los mismos gestos e inflexiones vocales de jovencito inexperto y asustado. Tan solo en su último plano aporta una mirada interesante. Michael Peña está una vez más desaprovechado como latino simpático del grupo, cuando él vale para mucho más y lo demuestra cada vez que le dejan (World Trade Center, Crash, La gran estafa americana), por lo que las esperanzas recaen en Shia LaBeouf, quien a pesar de su conflictiva presencia en los sets y fuera de ellos siempre se las arregla para ofrecer actuaciones más que notables.

En definitiva, una película de muy buena factura, con muy buenos actores, pero nada emocionante debido a una historia que nos sabemos de memoria y nunca acaba de despegar.

Lo mejor: El trabajo técnico.

Lo peor: Lo sosa y anodina que resulta.

Calificación: 6/10

 
 

Corazones_de_acero_cartel_original_MCTítulo original: Fury

Año: 2014

Duración: 128 min.

País: Estados Unidos

Director: David Ayer

Guion: David Ayer

Música: Steven Price

Fotografía: Roman Vasyanov

Reparto: Brad Pitt, Logan Lerman, Shia LaBeouf, Jon Bernthal, Michael Peña, Xavier Samuel, Scott Eastwood, Jonathan Bailey, Jason Isaacs, Branko Tomovic, Adam Ganne, Jim Parrack, Laurence Spellman

Productora: Coproducción Estados Unidos-Reino Unido-China; Sony Pictures Entertainment / Columbia Pictures / Qed International

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