Bridget Jones’ Baby

Madre, torpe y encantadora

2001 fue el año en que el mundo conoció a Bridget Jones, con una película que ocupa un lugar prominente dentro de ese extraordinario ciclo de comedia romántica inglesa que comenzó en 1994 con Cuatro bodas y un funeral (Mike Newell) y terminó más o menos con Love Actually (Richard Curtis, 2003), aunque después ha tenido algún que otro epígono bueno (Una cuestión de tiempo, R. Curtis, 2013). No es casualidad, desde luego, que todas ellas tuvieran como común denominador a Richard Curtis en labores de guionista o incluso director. Se dice que, para El diario de Bridget Jones, Curtis fue un requisito que puso Helen Fielding para permitir que se adaptaran las desventuras de Bridget al cine, y sin duda fue un acierto.

En esta tercera entrega, Curtis no aparece por ningún lado, pero Sharon Maguire tiene la lección muy bien aprendida, y encima tiene a Emma Thompson como co-guionista. El resultado es no sólo francamente encantador y divertido, sino una película enormemente superior a Bridget Jones: Sobreviviré y dignísima heredera de su excelente hermana mayor de 2001.

Bridget Jones’ Baby es un festival para los fans del personaje. Es la recuperación de todo lo que hizo de la primera parte un éxito. Es romántica (atención a la secuencia en la que Bridget y Mark se acuestan juntos, o a la visita que le hace Jack a Bridget después de saber que ella está embarazada), hace un excelente uso de la música (las canciones están elegidas con mimo para provocar una emoción en el espectador), recupera personajes clásicos de la trilogía (los amigos de Bridget o sus padres) y mantiene intacto el enorme encanto de Bridget, esa solterona torpe, sin suerte y llena de defectos, pero netamente optimista y simpática. Pero sobre todo, la película es divertida. Muy divertida. Esperen a ver secuencias como la del festival de música, las diversas entrevistas que lleva a cabo Miranda en el programa que produce Bridget o por supuesto el clímax final con el parto de la protagonista, porque arrancan multitud de carcajadas en la platea. Y como esos hay otra docena de momentos más realmente hilarantes, a los que contribuyen unos excelentes Colin Firth y Patrick Dempsey, cada uno en su estilo (serio y formal el primero, desenfadado y extrovertido el segundo), que ponen difícil la decisión no sólo a la protagonista sino también a los espectadores. Y qué decir de Sally Phillips, James Callis y Shirley Henderson como los tronchantes amigos de Bridget, o de Gemma Jones y Jim Broadbent como sus padres, o de Emma Thompson en el hilarante personaje de la doctora Rawlings.


Y ahora llega la gran pregunta. ¿Qué pasa con Renée Zellweger? ¿Ha afectado a su actuación su comentadísimo cambio físico? Pues a ver, siendo sinceros, un poco sí. La expresión de su cara ya no es lo que era, se ponga ella como se ponga, y especialmente cuando sonríe se aprecia un cierto hieratismo en su rostro. Sin embargo, sería injusto no reconocer que su acento inglés sigue siendo sobresaliente y que sabe mantener intacta la ternura, el encanto y el humor del personaje. Ella es Bridget y punto. Es lo que tenía que ser y es lo que es.

¿El problema? La sombra de la primera parte es demasiado alargada. No es mejor que El diario de Bridget Jones. Ya no sorprende como sorprendió entonces aquel personaje. Además, el final deja un regusto un tanto extraño. No, tranquilos, no lo vamos a desvelar, aunque el que no lo haya adivinado antes incluso de entrar a la sala, que se lo haga mirar porque viene siendo obvio desde 2001. El problema es que el epílogo pone la miel en los labios a los espectadores que no sabían decidirse entre Jack y Mark, para después quitarles esa… llamémosla ilusión. Había margen para ser un poco más valientes y para encontrar una solución digamos intermedia al dilema de la protagonista. Pero, amigos, no es posible esperar originalidad en la comedia romántica, salvo que te llames Shakespeare in love (John Madden, 1998). Sin embargo, es un defecto menor para una película que recupera el mejor espíritu del cine cómico y romántico, sin insultar la inteligencia de nadie y con un buen gusto envidiable del que deberían aprender muchas comedias románticas.

¡Ah! Para todos aquellos que echen de menos al Daniel Cleaver que interpretaba Hugh Grant en las dos primeras cintas, hay un recuerdo para él al principio y al final de la película. Atentos todos.

Lo mejor: Lo divertida y emotiva que es, y el buen gusto con que está hecha.
Lo peor: Que no hayan sido más valientes con el final.

Calificación: 7.5/10

 
 

Título original: Bridget Jones’s Baby

Año: 2016

Duración: 122 min.

País: Reino Unido

Director: Sharon Maguire

Guión: Emma Thompson, Helen Fielding, Dan Mazer (Personajes: Helen Fielding)

Música: Craig Armstrong

Fotografía: Andrew Dunn

Reparto: Renée Zellweger, Colin Firth, Patrick Dempsey, James Callis, Celia Imrie, Sally Phillips, Nick Mohammed, Joseph Harmon, Emma Thompson, Jill Buchanan, Attila G. Kerekes, Shonn Gregory, Perry Burke, Billy Totham, Mark Bowsher

Productora: Coproducción Reino Unido-Irlanda-Francia-EEUU; Miramax / StudioCanal / Universal Pictures

 

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