A cambio de nada

Historias del barrio

A cambio de nada es, indiscutiblemente, la película triunfadora del 18º Festival de Málaga, habiendo conseguido cuatro premios: mejor película, director, actor secundario y premio especial del jurado y de la crítica. La pregunta ahora, después de tan clamoroso y admirable éxito es: ¿se lo merece? ¿Es verdaderamente tan buena?

Empecemos haciendo algo de memoria. Daniel Guzmán, realizador de la película y del excelente y premiadísimo corto Sueños (2003), realizó una brevísima intervención en 1998 en Barrio, la segunda película de Fernando León de Aranoa, bastante antes de alcanzar el éxito y el reconocimiento popular gracias a su personaje Roberto en la serie Aquí no hay quien viva. La referencia viene a cuento porque A cambio de nada es casi como una versión 2.0 de la película de Aranoa, pero hecha con bastante menos acierto.

A cambio de nada es una historia, en palabras de Guzmán, autobiográfica, especial y larga de escribir (ha tardado diez años en acabarla). También es una historia de chavales de barrio, en el límite de la marginalidad, coqueteando con la delincuencia, robando pese a que no lo necesitan, conduciendo motos y furgonetas sin carné, soñando con el sexo y bailando con el peligro en esa edad tan compleja que es la adolescencia. También es una alabanza de la amistad incondicional, la de Darío y Luismi, por encima de cualquier cosa. En definitiva, los mimbres son buenos, y la influencia de León de Aranoa y Barrio es muy fuerte y clara, pero la cesta no le sale a Guzmán tan bien como podría haberle salido. La película es divertida (atención a los chistes con los perros), es entretenida, es correcta, pero se queda muy a medias de todo. Cuando termina no hay sensación de que vaya a dejar un poso inolvidable en el espectador, le falta emotividad y sobre todo le falta contar una historia más definida. Durante demasiado rato lo que nos propone Guzmán es una sucesión de anécdotas cuyo único hilo conector es el personaje de Miguel Herrán.

Hay varios problemas más en A cambio de nada. El primero es que, una vez el peso del largo cae sobre los hombros de Darío, el protagonista, no hay manera de creerse nada. Sin desvelar detalles de la trama, es imposible imaginar que un menor ande suelto por una gran ciudad tan alegremente haciendo todo lo que va haciendo el personaje y sabiendo sus padres… lo que saben. No. De ninguna manera. Otro problema es la distancia emocional entre personajes y espectadores. Darío es pariente espiritual de los protagonistas de Barrio, y muy especialmente de Rai. Comparte totalmente ese espíritu buscavidas, pícaro y rebelde del personaje que interpretaba Críspulo Cabezas, pero sin embargo es imposible identificarse con él porque Guzmán jamás deja ver la vulnerabilidad detrás de la máscara de canalla. No hay manera de identificarse con Darío, un chaval que desde el primer minuto se está buscando un buen susto, que pasa de todo y que parece pedir a gritos que alguien lo despierte. Precisamente, el trío protagonista de Barrio, Javi, Manu y Rai, resultaban creíbles y en cierto modo cercanos porque detrás de la coraza de adolescentes rebeldes e imperturbables veíamos sus muchos miedos y las fantasías con que adornaban sus tristes vidas. Y cuando finalmente llega la emotividad a la película (la escena del juicio), ya es demasiado tarde y tampoco es demasiado creíble, ni por supuesto sirve para justificar al personaje. Está claro que Guzmán le tiene cariño a Darío, y también a Luismi, como demuestra claramente la escena final, pero se pierde en ese cariño y renuncia, no sabemos si voluntaria o involuntariamente, a profundizar en ellos, en sus sentimientos, motivaciones, debilidades y flaquezas.

Sí aprovecha bien Guzmán lo que es sin duda lo mejor de la película, que es la relación entre Darío y el personaje que interpreta Antonia Guzmán, abuela del realizador. Sus momentos son lo único verdaderamente memorable de la película gracias a unas escenas (esta vez sí) estupendamente escritas que se benefician y potencian la ternura y sentido del humor naturales de la entrañable Antonia y consiguen convertirse en los momentos más agradables de una cinta descompensada y desaprovechada. Sin embargo, esta trama también se ve perjudicada por uno de los fallos más graves de la película, que es que no acaba nada. Ni esta historia ni la del «Caralimpia» tienen conclusión y son olvidadas de repente por Guzmán para centrarse en el eje, que es la amistad entre Darío y Luismi, lo cual es una pena.

En definitiva, una película entretenida, bastante divertida pese a su carácter dramático (atención a los constantes apuntes cómicos de Antonio Bachiller, todo un descubrimiento; Miguel Herrán tiene una mirada perfecta para el personaje, a medio camino entre niño y hombre, pero destaca menos y a ratos está un poco sobreactuado) y con algunas escenas poderosas (toda la secuencia en la que los dos amigos deciden ayudar a «Caralimpia»), pero en absoluto la maravilla que se ha vendido tras su triunfo en el 18º Festival de Málaga. Me sigo quedando con Requisitos para ser una persona normal (Leticia Dolera, 2015) como mejor película del certamen.

Lo mejor: La relación entre Darío y Antonia (soberbia Antonia Guzmán), la comicidad apabullante de Antonio Bachiller y el poder emotivo de algunas escenas.
Lo peor: No profundiza en nada, se queda a medias de todo y durante demasiado rato, más que una verdadera historia, es una sucesión de anécdotas.

Calificación: 6/10

 
 

Título original: A cambio de nada

Año: 2015

País: España

Director: Daniel Guzmán

Guión: Daniel Guzmán

Fotografía: Josu Inchaustegui

Reparto: Miguel Herrán, Antonio Bachiller, Luis Tosar, María Miguel, Antonia Guzmán,Felipe García Vélez, Patricia Santos, Miguel Rellán, Fernando Albizu, Manolo Caro,Luis Zahera, Roberto Álvarez, Ález Barahona, Lara Sajén, Mario Llorente, Carlos Olalla, Sebastián Haro, Beatriz Argüello, Iris Alpáñez, Adelfa Calvo

Productora: El Niño Producciones / La Competencia / La Mirada Oblicua / Ulula Films

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas6 Estrellas7 Estrellas8 Estrellas9 Estrellas10 Estrellas (2 votos, Promedio: 5,50 de 10)
Cargando...
Pin It

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.